León Olivé Morett (1950-2017): in memoriam

 

Con dolor despedimos a León Olivé Morett, filósofo de prestigio, colaborador de larga data de la Organización de Estados Iberoamericanos y miembro del consejo editorial de la Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad -CTS desde su fundación. Enviamos nuestro más sentido pésame a sus familiares y amigos y agradecemos por siempre su asistencia incondicional, así como también el enorme valor intelectual y académico de sus contribuciones. A modo de homenaje, replicamos abajo una entrevista realizada hace algunos años, en la que el Dr. Olivé daba una muestra de su aguda mirada sobre la ciencia y la tecnología y su impacto en la sociedad.

 

León Olivé: “Una cultura científica debe ser mucho más que el acceso a un teléfono móvil”

 

Manuel Crespo (OEI-CAEU-AECID) Sí a la participación ciudadana en temas de ciencia y tecnología, pero cómo es que se hace. Sí a la consolidación de una cultura científica en el seno mismo del público no experto, pero quiénes son exactamente las personas que integran ese público. Sí a la posibilidad de establecer programas de debate e intercambio entre los científicos y la gente común, pero por dónde se empieza. Sí a un periodismo que articule esas ideas nacidas de la discusión, pero qué gran medio de comunicación se ocupa -hoy en día- de esa tarea sin que medien otros intereses.

 

Por cada posible solución, un nuevo cuestionamiento. León Olivé ha dedicado toda una carrera académica a estudiar y desentrañar estas paradojas. De todas maneras, para el doctor en filosofía e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a la larga cualquier discusión sobre un tema de esta índole lleva a la misma observación elemental: es necesario entender al conocimiento como algo más que el escenario donde ocurren los últimos avances científicos y tecnológicos. O, para decirlo en sus propias palabras: no hay cultura científica si no hay justicia social, si no hay participación democrática y si no hay consenso en la diversidad.

 

PREGUNTA: ¿Hasta dónde es conveniente que los ciudadanos sepan sobre ciencia y participen en ella?

 

RESPUESTA: Hoy en día, el desarrollo científico y la tecnociencia influyen en la sociedad en su conjunto y en la vida privada de cada ciudadano. Si bien todos somos afectados, no todos participamos de los beneficios de estos avances. Un campesino puede estar sembrando semillas transgénicas sin saber qué es eso, sin imaginarse que eso existe ni qué implicaciones esconde. Entonces, en aras de la posibilidad de un mejor ejercicio de la autonomía personal y colectiva, es necesario que sepamos cómo la ciencia y la tecnología ejercen influencias en nuestra vida y qué consecuencias tienen sus aplicaciones. Esas consecuencias pueden ser benéficas para el desarrollo social, pero también, como hemos visto a finales del siglo XX y a principios del siglo XXI, el desarrollo científico-tecnológico trae riesgos, especialmente cuando obedece a intereses privados o cuando las instancias públicas que deberían vigilar esos efectos no actúan de la mejor manera. Todo esto es necesario para que cada uno de nosotros pueda decidir sobre su propio cuerpo. La capacidad de intervención de la ciencia y la tecnología sobre el cuerpo humano nunca ha sido tan grande como lo es ahora, lo mismo en lo que tiene que ver con las formas que afectan la vida social y la vida productiva. El ciudadano tiene pleno derecho de decidir sobre las formas en que la ciencia y la tecnología afectan su vida personal y colectiva. Y para poder tomar esa decisión se requiere información, un buen conocimiento, que no es lo mismo que el conocimiento de un especialista.


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