EL DEBATE: Rankings de universidades, a favor y en contra

 

En esta oportunidad, el Foro CTS propone un debate a dos tiempos. Dos posiciones antagónicas sobre un mismo tema: la validez de los rankings universitarios. Los expertos Isidro Aguillo y Carlos Pérez Rasetti disertan acerca de los distintos aspectos que componen esta nueva manera de comunicar evaluaciones. La imparcialidad de los rankings o su total carencia de ese atributo, la rigurosidad metodológica que los sustenta, lo que dicen o enmudecen acerca de la universidad y el efecto que producen a nivel masivo son algunos de los puntos revisados en este foro doble. Rankings universitarios: por qué sí y por qué no. La respuesta, en manos de los lectores.

 

 

POR QUÉ SÍ

 

Por Isidro F. Aguillo

Laboratorio de Cibermetría, IPP-CCHS-CSIC, España.

 

Es habitual que las nuevas herramientas de evaluación de la actividad académica o investigadora sean recibidas con recelo, cuando no con abierta hostilidad por parte de la comunidad científica. La propia bibliometría, que ha sido particularmente útil en los últimos años no sólo para la descripción de la producción científica, sino para generar buenas prácticas de publicación e incluso identificar líneas de investigación emergentes, ha sido y sigue siendo objeto de agrias críticas. Y no se trata sólo de meras discusiones respecto a métodos o interpretación de resultados sino que se cuestiona su pertinencia y objetividad en la evaluación de individuos e instituciones. Seguir leyendo ...

 

 

POR QUÉ NO

 

Por Carlos Pérez Rasetti

Universidad Nacional de la Patagonia Austral y Universidad Nacional de La Matanza, Argentina.

 

Viene creciendo, en los últimos años, cierta tendencia a la adopción de rankings como modo de comunicar evaluaciones de grupos de universidades, sean estos grupos correspondientes a una disciplina, a una nación o al ancho (y diverso) mundo. Para repasar, diremos que un ranking es una lista ordenada jerárquicamente, en la cual el orden es el resultado de una operación de evaluación efectuada de acuerdo a un modelo teórico compuesto por una serie o batería de indicadores (operación de selección y combinación de información) y su ponderación (operación de valoración relativamente diferenciada). Simplificando, se toman algunos datos de una serie de entidades y se los suma asignando a cada uno de ellos un valor, respecto del total, que depende de la importancia que el modelo de calidad le adjudique. Tanto la operación de selección de indicadores como la de ponderación implican una concepción de calidad. Podríamos decir tranquilamente que en un ranking gana siempre el que es más amigo del que inventa la concepción de calidad (y la impone). Es así, tal cual, porque la calidad no existe en la naturaleza, no la vamos a descubrir mediante una investigación; es un constructo y por lo tanto, un sentido que depende de la operación semiótica de selección y articulación de sus elementos. La búsqueda de la calidad es más parecida a una “búsqueda del tesoro” que a una investigación: no vamos a encontrar nada que nosotros mismos no hayamos, antes, puesto ahí. Seguir leyendo ...

 

 

Publicado el 26 de julio de 2010

 

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Miguel Angel Soto Vidal Alumno  - El Ranking Mundial de Universidades en la Web se a   |2010-07-26 20:19:12
DEJO SOLO A MODO DE REFLEXION Y ANALISIS EL PRESENTE DOCUMENTO.......

http://www.webometrics.info/meth odology_es.html

PRESENTACION

El Ranking Mundial de Universidades en la Web se adhiere formal y explícitamente a todas las propuestas enunciadas en el documento Berlin Principles of Higher Education Institutions ( http://www.che.de/downloads/Berlin_Principles_IREG _534.pdf).El objetivo último es la continua mejora y refinamiento de las metodologías utilizadas de acuerdo a un grupo de principios de buenas prácticas acordados previamente.

Durante el último año varios de los firmantes del Código de Buenas Prácticas conocido como Berlin Principles on Ranking of Higher Education Institutions se han convertido en compañías privadas con ánimo de lucro y los sesgos de algunos de
estos rankings son ahora más, y más evidentes. Aunque el Ranking Web de Universidades del Mundo todavía se adhiere formal y explícitamente a los Principios de Berlín, nos gustaría añadir algunas puntualizaciones a estos principios:

* Un Ranking Mundial es UN ranking: Publicar una serie de clasificaciones completamente diferentes con exáctamente los mismos datos es inutil además de confuso.
* Un Ranking Mundial de Universidades, es un ranking de universidades de todas partes del mundo, que cubre miles de ellas, no sólo unos pocos cientos de instituciones del mundo desarrollado.
* Un Ranking avalado por una compañía privada con ánimo de lucro que explota el negocio relacionado con los rankings debe ser comprobado con mucho cuidado.
* La presencia inesperada de
ciertas universidades en posiciones muy altas es un buen indicador de la (falta de) calidad del Ranking, independientemente de como supuestamente buenas sean las metodologías utilizadas en su elaboración.
* Rankings que favorecen la estabilidad de los resultados entre ediciones, y que no publican explícitamente los cambios individuales, y el razonamiento tras ellos (corrigiendo errores, añadiendo o borrando entradas, cambiando indicadores) están violando el código de buenas prácticas.
* Los rankings basados únicamente en Investigación (bibliométricos) están sesgados en detrimento de las ciéncias tecnológicas, informáticas, sociales y de humanidades, disciplinas éstas que normalmente dan cuenta de más de la mitad de los académicos de una universidad estandar.
*
Los Rankings deberían incluir indicadores, incluso indirectos, que cubriesen la misión de la enseñanza y la llamada tercera misión, considerando no sólo el impacto científico de las actividades de la universidad sino además los impactos económicos, sociales, culturales, y también políticos.
* Las universidades de Clase-Mundial no son instituciones pequeñas, muy especializadas.
* La encuesta no es una herramienta adecuada para hacer un Ranking Mundial ya que no hay un sólo individuo con un conocimiento profundo (varios semestres por institución), y experiencia multi-institucional (varias docenas) y multidisciplinar (ciencias, biomedicina, ciencias sociales, tecnología) de una muestra representativa (diferentes continentes) de universidades de todo el mundo.
* El
análisis de enlaces es una herramienta mucho más poderosa para la evaluación de la calidad que el análisis de citas que sólo tiene en cuenta el reconocimiento formal entre pares, ya que los enlaces no sólo incluyen las citas bibliográficas sino que además añaden la contribución de terceras partes en las actividades de la universidad.

0) Antecedentes del proyecto:

El "Ranking Mundial de Universidades en la Web" es una iniciativa del Laboratorio de Cibermetría que pertenece al Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) que es parte del mayor centro nacional de investigación de España, el CSIC.

El Laboratorio de Cibermetría se dedica al análisis cuantitativo de Internet y los contenidos de la Red, especialmente de aquellos relacionados con el proceso de
generación y comunicación académica del conocimiento científico. Esta es una nueva y emergente disciplina que ha sido denominada Cibermetría (nuestro grupo desarrolló y publica la revista electrónica gratuita Cybermetrics desde 1997), también conocida como Webometría.

Cybermetrics electronic journal scientometrics bibliometrics webometrics

Con este ranking pretendemos aportar una motivación extra a los investigadores de todo el mundo para que publiquen más y mejores contenidos científicos en la Web, poniéndolos de esta forma a disposición de los compañeros de profesión y a la gente en general donde quiera que se encuentren.

El "Ranking Mundial de Universidades en la Web" fue lanzado oficialmente en el año 2004, y es actualizado cada 6 meses (los datos
son recolectados durante los meses de Enero y Junio y publicados un mes más tarde). Los indicadores Web utilizados están basados y se correlacionan con los tradicionales indicadores bibliométricos y cienciométricos. El objetivo del proyecto es el de convencer a las comunidades académicas y políticas de la importancia de la publicación web no sólo para la diseminación del conocimiento académico sino también como una forma de medir la actividad científica, el rendimiento y el impacto.

A) Intenciones y objetivos de los rankings

1. Documentación de las instituciones de educación superior (procesos y resultados) en la Web. Los rankings basados en datos Web pueden ser combinados con otros indicadores no-web, de hecho nosotros estamos ya publicando análisis comparativos
siguiendo una iniciativa similar. Pero el objetivo actual del Ranking de Universidades es el de promover la publicación en la Web por las universidades, evaluando el compromiso de las mismas para con la distribución electrónica, y el de luchar contra un problema muy preocupante en el entorno académico que es el de la aparición de una brecha digital que es incluso más evidente entre las universidades de paises desarrollados. El Ranking de Universidades no pretende valorar el rendimiento de las mismas basándose únicamente en su producción en la Web, sino que además se cuantifica un amplio rango de actividades diferentes a los habituales que miden la generación actual de indicadores bibliométricos que sólo se centran en aquellas actividades generadas por la élite cientifíca.


2. Propósito del Ranking y grupos objetivo. El Ranking de Universidades mide el volumen, visibilidad e impacto de las páginas web publicadas por las universidades, con un énfasis especial en la producción científica (artículos evaluados, contribuciones a congresos, borradores, monografías, tesis doctorales, informes, etc) pero también teniendo en cuenta otros materiales como el proveniente de cursos, documentación de seminarios o grupos de trabajo, bibliotecas digitales, bases de datos, multimedia, páginas personales, etc., y la información general de la institución, sus departamentos, grupos de investigación o servicios de soporte y gente trabajando ó atendiendo a cursos.
Hay un grupo que es objetivo directo del Ranking y que es el de las autoridades universitarias. Si
el rendimiento de la web de una institución está por debajo de lo esperado de acuerdo a su excelencia académica, entonces se debería reconsiderar la política web de la institución, promoviendo el incremento substancial del volumen y la calidad de sus contenidos electrónicos.
Los miembros de la institución son un objetivo indirecto ya que esperamos que en un futuro no muy lejano la información web pueda ser tan importante como lo son otros indicadores bibliométricos y cienciométricos para la evaluación del rendimiento científico de académicos y sus grupos de investigación.
Finalmente, aquellos estudiantes que estén buscando universidad no deberían usar estos datos como la única guía aunque una posición alta siempre indicará que la institución mantiene una
política que promueve el uso de las nuevas tecnologías y posee recursos para la adopción de las mismas.

3. Diversidad de instituciones: Misiones y objetivos de las instituciones. Las medidas de calidad para instituciones orientadas a la investigación son, por ejemplo, bastante diferentes de aquellas que son apropiadas para instituciones más generalistas. Las instituciones que participan en el ranking y los expertos que lo realizan deberían ser consultados a menudo.

4. Fuentes de información e interpretación de los datos. El acceso a la información en la Web se realiza principalmente a través de motores de búsqueda. Estos intermediarios son gratuitos, universales, y muy potentes incluso cuando consideramos sus limitaciones y defectos (limitaciones en la cobertura y
subjetividad, falta de transparencia, estrategias y secretos comerciales, comportamiento irregular). Los motores de búsqueda son piezas clave para medir la visibilidad y el impacto de los sitios web de las universidades.
Existe un número limitado de fuentes que son útiles para los propósitos "webométricos": 7 motores generales de búsqueda (Google*, Yahoo Search*, Live (MSN) Search*, Exalead*, Ask (Teoma), Gigablast y Alexa) y 2 bases de datos científicas especializadas (Google Académico* y Live Académico). Todos ellos poseen unas bases de datos independientes muy grandes (gigantescas), pero debido a las facilidades para la obtención de datos sólo aquellos marcados con un asterisco son usados para la compilación del Ranking de Universidades.

5. Contextos
lingüísticos, culturales, económicos, e históricos. El proyecto pretende tener una cobertura auténticamente global, no circunscribiendo el análisis sólo a unos cientos de instituciones (las universidades mundialmente conocidas) sino incluyendo tantas organizaciones como sea posible. El único requerimiento en nuestro ranking internacional es el de tener una ...
Isidro F. Aguillo  - Autoría del texto anterior   |2010-07-27 10:11:12
Como aclaración adicional, soy el editor del Ranking Web de Universidades y soy el autor del texto citado por Miguel Angel Soto Vidal
Juan José Hernández  - Ranking   |2010-07-27 18:07:51
Considero que la discusión sobre el ranking de las universidades entraña sobretodo la aclaración de la metodología que se emplea para su medición. Por ejemplo mientras que una clasificación coloca a la UNAM en el lugar 70, la otra lo hace en el lugar 152. La nota a nivel local siempre se refiere a que está entre las mejores 100 universidades ( 70), por lo que cada resultado de ranking debe ser cuidadosamente evaluado desde su propia metodología.

Por otro lado creo que la tendencia será evaluar área de conocimiento especificas ( matemáticas, negocios,etc), la mayor parte de la instituciones educativas tienden a una especialización en sus propias fortalezas académicas.
Myriam Jeannette López Bermúde   |2010-07-26 21:53:05
Leí los dos artículos, y creo en los rankins, siempre y cuando estos sean claros en cuanto a la metodología usada, y que se especifiquen los criterios a evaluar. ello se constituye en un valor agregado para la universidad.
Luis Arturo Avila  - Orientacion del debate   |2010-07-27 19:54:13
Tal vez lo debatible no es la existencia de los ranking, sino lo que hacemos con ellos, la forma en que se presentan, la interacción , no planeada, que tienen con estereotipos y generación de inequidades entre instituciones, países y regiones (imaginarios, preferencias de inversión).
Carlos Pérez Rasetti  - no es un problema de metodología   |2010-07-31 22:37:19
Para mi la cuestión de los rankings no está, al menos centralmente, en la metodología. De hecho, una buena evaluación requiere siempre información cuantitativa y de calidad; requiere también análisis comparado, referenciado. De hecho estamos trabajando con el Observatorio en una propuesta de Manual de Indicadores de Educación Superior para la región. Comparto, más allá de posición adversativa en que estamos presentados en este foro, muchas de las cuestiones que plantea Isidro Aguilla en su artículo y conozco su trabajo también. Lo que tengo con los rankings es que, cuando se resuelven en una grilla, se vuelven elementales (en cuanto a cantidad de información), absolutos (en cuanto a juicio que emiten) y sólo útiles para políticas que no me interesan o, pero, creo que
orientan las preocupaciones de los que tienen algo que hacer o decir respecto de la educación superior para zonas en las que no encontraremos soluciones a los problemas que hoy interpelan a la educación superior de nuestros países, o por lo menos del mío. Ver la grilla publicada en los diarios es como leer los resultados del Mundial de Futbol sin haber visto ninguno de los partidos, no disfrutamos (ni sufrimos) ni sabemos cómo juegan los equipos. Y el público, más allá de las razones que el ranking haya tenido, adjudicará las universidades posicionadas en el top X, de manera homogenea, como si se tratara de objetos simples, las virtudes que previamente tenga la imagen de buena universidad en su imaginario. Todo lo contrario de lo que esperamos de un proceso de conocimento útil
para mejorar.
Sandra Negraes Brisolla  - Evaluación y rankings: prós y contras   |2010-07-28 02:47:58
Cuando la Universidad Estadual de Campinas se propuso a iniciar un proceso evaluatório más riguroso, un profesor con algun conocimiento de los antecedentes de esa tendencia me comentó: "Así fue que la izquierda fue eliminada de la universidad alemana". En ese entonces yo defendía la evaluación académica y llegué a intentar producir un índice global para hacer rankings de la universidad brasileña en su conjunto. Después me di cuenta de la denuncia de mi colega, ya que una evaluación centrada puramente en datos cuantitativos, con poca preocupación con la composición tán diferente de los departamentos, institutos y facultades en cuanto a formas de producción académica podría dar margen a interpretaciones ideologicamente determinadas o peor, a uso indevido de
posiciones de poder para solucionar pendencias particulares. Si la memoria reciente de los tiempos dictatoriales no permitió persecuciones políticas más serias como mi colega comentó que hubo en Alemania (y quizás en otros países también), no se puede dejar de considerar las distorciones que se verificaron en la evaluación por fuerza de esos dos factores. Hay poca discusión respecto al logro de un mayor volumen de artículos publicados en periódicos científicos reconocidos internacionalmente, pero existe una clara preocupación con la calidad de esa producción, asi como con la real utilidad que ella pueda tener para el crecimiento de la ciencia. Por otro lado, constituye una tarea muy dificil llegar a un consenso sobre como comparar tipos diferentes de producción. Si en las
ciencias sociales todavía tienen mucha importancia los libros - son ellos los que condensan la reflexión más profunda que puede llevar a una compreensión de la realidad social, y su edición puede llevar años o décadas. La publicación en diarios, de artículos de actualidad, por científicos reconocidos puede tener un rol muy importante en los rumbos de la vida económica, política, social o cultural de una nación, y sigue siendo considerada producción "no científica" por profesores de departamentos semejantes. La contaminación de los indicadores de producción de ciencia por aquellos valederos para las ciencias exactas llevan no sólo al desprecio de las ciencias humanas por parte de los técnicos encargados de medición de productividad, debido a la no utilización
sistemática por esas areas de métodos cuantitativos, como a la devaluación de los productos realizados por pensadores de alto nivel intelectual. Ya en los rankings se complica más aún la comparación, una vez que no hay una universidad con la misma composición de areas que otra, de manera que la producción de un índice único es siempre un resultado altamente dudoso y sezgado por defecto de su construcción.
Esteban Córdoba  - Estoy de acuerdo   |2010-08-16 23:47:13
Debemos reconocer que en general existe un "rechazo a la cultura de evaluación" (Aguillo) ya que se la asocia al control y no como un instrumento de gestión para la mejora institucional.
No conozco el caso de otros pises, pero no me sorprende lo que pasó en Alemania y probablemente en otros países.
La calidad debería ser expresada en términos de cada Universidad o, mejor dicho, Unidad Acadñemica (Facultad, Escuela o Instituto), de modo tal que los aspirantes conozcan los indicadores que se propuso el equipo directivo como en el caso de La Universidad de Minnesota que "elaboró su propio modelo de calidad y lo inscribió, en términos de objetivos en su Plan Estratégico (Universidad 2000)" (Pérez Rasetti).

Aclaro que en el campo de la Educación (soy
Profesor de Ciencias de la Educación) hubo un artículo que revolucionó el ámbito del Currículum, fue un artículo y no un libro.
Sandra Negraes Brisolla  - Evaluación y rankings: pros y contras (corrigiendo   |2010-07-28 03:04:21
Cuando la Universidad Estadual de Campinas se propuso a iniciar un proceso evaluatório más riguroso, un profesor con algún conocimiento de los antecedentes de esa tendencia me comentó: "Así fue que la izquierda fue eliminada de la universidad alemana". En ese entonces yo defendía la evaluación académica y llegué a intentar producir un índice global para hacer rankings de la universidad brasileña en su conjunto. Después me di cuenta de la denuncia de mi colega, ya que una evaluación centrada puramente en datos cuantitativos, con poca preocupación con la composición tan diferente de los departamentos, institutos y facultades en cuanto a formas de producción académica podría dar margen a interpretaciones ideológicamente determinadas o peor, a uso indebido
de
posiciones de poder para solucionar pendencias particulares. Si la memoria reciente de los tiempos dictatoriales no permitió persecuciones políticas más serias como mi colega comentó que hubo en Alemania (y quizás en otros países también), no se puede dejar de considerar las distorsiones que se verificaron en la evaluación por fuerza de esos dos factores. Hay poca discusión respecto al logro de un mayor volumen de artículos publicados en periódicos científicos reconocidos internacionalmente, pero existe una clara preocupación con la calidad de esa producción, así como con la real utilidad que ella pueda tener para el crecimiento de la ciencia. Por otro lado, constituye una tarea muy difícil llegar a un consenso sobre como comparar tipos diferentes de producción. Si en
las
ciencias sociales todavía tienen mucha importancia los libros - son ellos los que condensan la reflexión más profunda que puede llevar a una comprensión de la realidad social, y su edición puede llevar años o décadas. La publicación en diarios, de artículos de actualidad, por científicos reconocidos puede tener un rol muy importante en los rumbos de la vida económica, política, social o cultural de una nación, y sigue siendo considerada producción "no científica" por profesores de departamentos semejantes. La contaminación de los indicadores de producción de ciencia por aquellos valederos para las ciencias exactas llevan no sólo al desprecio de las ciencias humanas por parte de los técnicos encargados de medición de productividad, debido a la no
utilización
sistemática por esas áreas de métodos cuantitativos, como a la devaluación de los productos realizados por pensadores de alto nivel intelectual. Ya en los rankings se complica más aún la comparación, una vez que no hay una universidad con la misma composición de areas que otra, de manera que la producción de un índice único es siempre un resultado altamente dudoso y sesgado por defecto de su construcción.
Belarmina Benítez  - Por qué sí   |2010-07-28 16:34:57
Podemos disentir con el ranking, con los indicadores, con la metodología, siempre perfectibles, pero no con la evaluación de las actividades académicas de las universidades. Estos resultados son de gran utilidad, porque nos permite saber dónde estamos ubicados y nos inducen a repensar nuestras instituciones.
Carlos Pérez Rasetti  - hablamos de rankings, evaluar puede ser otra cosa   |2010-07-31 22:14:55
Ninguna evaluación es ingenua, claro está, y lo que, en mi opinión, califica a una evaluación, lo que le da sentido, es la política en la que está inserta (eso mucho más que la metodología, participación, etc) ya sea un política pública, una política de mercado, o institucional, o de grupos internos a una institución. En el caso de los rankings, ya sea porque implican operaciones de evaluación o porque se presentan como la "condensación" de una evaluación comparativa también es así. En el marco de lo que se viene llamando la internacionalización de los estudios superiores, el ranking funciona como una operación de marketing para las instituciones que están interesadas en captar estudiantes (ya sea en el ámbito global o nacional); un marketing que no tuvieron
que pagar, uno que a veces les viene bien, a veces les viene mal. Ahora, si mi preocupación es que las instituciones de educación superior sirvan a la función social para la que una sociedad las creo y las sostiene, esa evaluación marketinera no sirve de mucho. Saber que una universidad está en el puesto numero 851, por decir algo, no ayuda a saber en qué medida está siendo de toda la utilidad necesaria para su pueblo. Si esa ubicación implicara connotaciones defectuosas, tampoco tendríamos un diagnóstico del que partir a la hora de resolver los problemas. La evaluación es muy necesaria y muy valiosa, cuando está inserta en una política de mejoramiento en orden a lograr que las instituciones cumplan más acabadamente la función social que requerimos de ellas.
Luis Sierpe  - Reflexiones   |2010-08-16 04:14:15
Coincido que algunas instituciones pueden utilizar el ranking para poder captar estudiantes, además de mejorar su imagen ante la visión de la sociedad que no hace todos estos analisis al ver la información presentada como un orden de mérito. Pero también creo que debe haber instrumentos de medición que permitan determinar cuales y que nivel de conocimientos son impartidos en las instituciones. Creo que es necesario tomar en cuenta otros indicadores que además permitan evaluar el impacto social que generan cada uno de los egresados en el mejoramiento de la calidad de vida de su sociedad. Las políticas necesarias para llevar esto a cabo no deben ser algo sencillo de implementar, dado que estas generan un grado de complejidad muy importante para el analisis de estos indicadores. La
existencia de los ranking probablemente se podria ver como una instancia que moviliza a las instituciones a mejorar, asi como hay rankings que hacen hincapié en cuestiones de innovacion cognitiva o de inserción de sus egresados en puestos de relevancia, deben existir otros rankings que midan a traves de indicadores la respuesta que le dan al medio en el cual se encuentran insertas. Por ej. Disminución del indice de analfabetismo en la zona a traves de programas generados desde las instituciones, Planes de mejoramiento que se estén llevando adelante para disminuir el impacto ambiental que se producidas por el hombre, Programas que permitan la inclusion social de personas con capacidades diferentes, etc. Creo que a la hora de definir los indicadores, es necesario determinar cuales son lo
objetivos a corto, mediano y largo plazo que se quiere lograr....
Esteban Córdoba  - Otros indicadores posibles   |2010-08-16 23:52:59
Si, son solo un indicador, pero también se podrían valorar otros aspectos como:
* cantdad y calidad de actividades de extensión (o articulación con la sociedad)
* cantidad de becados
* voluntariado estudiantil y docente;
pero claro, esto no sería funcional al sistema capitalista pero estaría más inclinado a Políticas de inclusión progresiva.
Rolando Barreta  - No veo el sentido   |2010-08-03 15:58:58
La verdad, yo no le veo el sentido y la utilidad a la construcción de rankings en general y menos aún a aquellos que surgen de la ponderación de distintas variables.
Estoy de acuerdo con Pérez Rasetti en que lo que generan es una naturalización de la medida, como si fuera objetiva, cuando es el resultado de la selección de un determinado conjunto de variables y de una determinada ponderación de las mismas. Selección y ponderación que, si no queremos calificar de arbitrarias, al menos responden exclusivamente al criterio de quien genera el ranking. Pensar que el resultado de esos criterios es válido como argumento en cualquier momento y lugar es, como mínimo ingenuo. ¿Puede ser de utilidad un mismo ranking para una prestigiosa universidad estadounidense o europea (con
determinadas características, trayectoria y objetivos) y para otra que se desarrolla en un país latinoamericano y que puede tener un papel muy importante en el desarrollo de una región determinada? ¿Significan lo mismo para todas las universidades del mundo un Premio Nobel, su presencia en la web o la cantidad de papers en Scopus?
Yo creo que no, y me alarma entonces la proliferación de estas entelequias pseudoinformativas.
Rogelio Bereda  - Información y pereza   |2010-08-03 16:24:56
Lo que más alarmante me resulta es el valor que se le da a este tipo de instrumentos para la gestión y la toma de decisiones. Me ha tocado ver a más de un funcionario universitario (por no hablar de funcionarios de nivel nacional en estos temas) maravillarse con los rankings que aparecen últimamente. Es el caso, por ejemplo, del que lanzó la consultora Scimago, de Elsevier, a partir de su base de datos Scopus. Fue muy curioso ver el interés y los elogios que despertó en las mismas personas que suelen resaltar las limitaciones de las bases de datos bibliométricas internacionales para analizar la producción de conocimiento en América Latina.
Es que, a mi criterio, el interés de gestores y políticos en este tipo de productos evidencia una gran pereza ante la información. Parece
ser para ellos preferible que la información venga "resumida" por otros en un ranking resultante de la ponderación de determinadas variables (cuando, obviamente, todo resumen implica selección y pérdida de información), que enfrentarse ellos mismos a una batería de indicadores para intentar formular y responder sus propias preguntas.
Evidentemente es más sencillo que otro me diga qué preguntas debo hacerme, dándome al mismo tiempo las respuestas.
Esteban Córdoba  - Ranking, márketing e información resumida   |2010-08-17 00:02:10
Estoy de acuerdo con evaluaciones, mejor dicho con autoevaluaciones.
Es obvio que los rankings son sólo un medio para jerarquizar dicha universidad y captar más estudiantes o inversiones, pero todo esto debe ser entendido en el marco de la sociedad de la información, en donde todos sabemos de todo pero de modo muy acotado, esto explicaría el éxito de los "TOP five" ya que presentan la información "resumida" como dice Rogelio Bereda.
Isidro F. Aguillo  - A modo de cierre   |2010-08-07 16:28:50
Respondiendo de forma conjunta a varios de los comentarios:
- Faltan instrumentos de evaluación, los rankings actuales pueden ser inadecuados, incompletos o sesgados, pero no hay mucho mas. De hecho la mayoria de los estudios individuales de "acreditación" que he leido son escandalosamente inútiles.
- Los rankings mundiales nacen en el 2003 con el boom de la globalización y estan ligados a ese fenómeno. En mi opinión personal querer aislar a las universidades latinomericanas de procesos y prioridades internacionales no tiene justificación.
Esteban Córdoba  - Educación Superior Latinoamericana   |2010-08-17 00:26:16
También estoy a favor del UEALC 6X4 y la IESALC: Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe de la UNESCO
Vanessa Morena Muñiz  - Aportes   |2010-08-13 01:28:58
Luego de leer los dos artículos, pienso que lo importante a debatir no es la existencia del ranking, sino como se trabaja en función de ellos, los criterios que prevalecen al construirlos y como se eligen los indicadores y se ponderan...en cuanto a la objetividad y unificación de los métodos e interpretaciones de resultados es un camino que en forma continua trata de alcanzar el mejor estado, podríamos pensarlo como una gestión de calidad en ese sentido...
Un saludo a todos, Vanessa
Patricia Campo  - Reflexiones   |2010-08-14 00:01:42
Es muy difícil emitir un juicio de valor sobre algo si no somos expertos en la temática y tan solo leyendo lo que dos expertos nos dicen en defensa de su postura.
Esto me llevó a indagar un poco más sobre el tema y en el sitio Web del Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad -creado por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI)- en su sección Noticias, encontré una entrevista a Carlos Pérez Rasetti:, que se titula “Como información, los rankings de universidades son pobrísimos”. Se la puede consultar en: http://www.observatoriocts.org/index.php?option=co m_content&view=article&id=143:carlos-perez-rasetti -como-informacion-los-rankings-de-universidades-so n-pobrisimos&catid=2:noticias&Itemid=41

Deseo destacar algunos puntos de lo que
expresó Pérez Rasetti en esta entrevista, que encuentro muy razonables:

* se manifestó acerca de los riesgos de comparar realidades heterogéneas
* realzó la importancia de la medición como camino hacia políticas más efectivas en el campo del conocimiento.
* cuando se le preguntó por qué es necesario construir indicadores, dijo que “es razonable pensar que vamos a saber más sobre nuestros sistemas de educación superior si elaboramos indicadores que nos permitan organizar mejor la información disponible”.
* “hasta ahora sólo hemos estado midiendo la magnitud de las instituciones de Iberoamérica: cantidad de alumnos, número de profesores y presupuesto, entre otros aspectos. Sigue fuera del análisis el cómo funcionan, a quiénes benefician o deberían beneficiar.”
*
“otro elemento a observar es la función social de la universidad: para qué la creó la sociedad a la que cada casa de estudio pertenece, cómo cumple esa función, cómo forma recursos humanos, si hay énfasis en la investigación o no, quiénes egresan de las carreras y cuánto tardan en hacerlo, quiénes fracasan y cuál es el impacto concreto que todo lo anterior tiene en la comunidad que rodea a la universidad.”
* “a pesar de que hay disponibles indicadores de muy distinto tipo, lo institucional se les escurre”
* “es un riesgo introducir indicadores que generen sentido por sí mismos. No por nada un investigador como el mexicano Díaz Barriga dice que la calidad consiste, al final, en mejorar indicadores. Pero nosotros pensamos que esto es muy peligroso, porque mejorar un
indicador puede implicar el abandono de una función social. Por ejemplo, si para disminuir la deserción profundizamos la selectividad del ingreso, podemos dejar de lado la responsabilidad de dar formación a muchos.”
* “algunos de los indicadores que probablemente agreguemos al catálogo ya fueron utilizados en otros trabajos de medición. El sentido que produce un indicador no es aislado, sino que se debe analizar a partir del paradigma en el que está inserto. Y en este caso el paradigma es el catálogo de indicadores”
* criticó el escaso rigor de los rankings de universidades que difunden cada tanto los medios de comunicación. “Lo que no queda claro es cómo se construye la información que muestran. Su base metodológica genera dudas. Para empezar, la cantidad de
indicadores que intervienen en la elaboración de un ranking es muy escasa y casi nunca se transparentan los parámetros utilizados. Los rankings, como investigación no tienen valor y como información son pobrísimos. ….Medir es una cosa seria, Lo que todavía falta es empezar a determinar qué es lo que realmente se necesita medir.”
* Se pregunta: “¿Qué universidad necesitamos? ¿Qué universidad se está midiendo? Es verdad que nuestras instituciones tienen muchos problemas, pero también es cierto que cuentan con un abanico de aspectos positivos que los rankings no rescatan porque no están diseñados para hacerlo. El sistema universitario de muchos de nuestros países permite que los padres no estén obligados a deslomarse trabajando para reunir el dinero que les permita a
sus hijos convertirse en profesionales. ¿Y eso por qué no se mide? No quiero ser reiterativo, pero lo que importa es que nos preguntemos qué universidad queremos. A mí me parece que lo mejor sería mantener el espíritu de la actual y solucionar aquellas cosas que no se hacen bien.”

A partir de todo puedo decir que:

* Las Universidades son instrucciones muy complejas, en las hay, entre otras, un conjunto de elementos, procesos, reglamentaciones, bienes, personas involucradas y sus prácticas.
* Para la elaboración de rankings de Universidades, la cantidad de indicadores que se utilizan son pocos y casi nunca se transparentan los parámetros utilizados. Además, el sustento teórico de este modelo de calidad se apoya en dos hipótesis muy discutibles: una respecto de cuáles son
los indicadores relevantes y otro, cuál es la ponderación entre ellos que determina la calidad. Queda claro, entonces, que si escogemos otros indicadores como relevantes o modificamos su ponderación, por ejemplo, determinaríamos otro modelo de calidad y los resultados serían diferentes.
* Creo necesario crear nuevos indicadores o mejorar los existentes, pero con cautela, para que reflejen realidades, lo que realmente queremos medir y en especial de nuestra región.
Incluso el experto Isidro F. Aguillo en este foro y con el título “A modo de cierre”, expresa que: “Faltan instrumentos de evaluación, los rankings actuales pueden ser inadecuados, incompletos o sesgados, pero no hay mucho mas.”
Adriana Margot Sanhueza  - Reflexionando sobre la calidad   |2010-08-15 03:32:31
En el marco de la globalización y la realidad en la cual estamos inmersos como educadores, resulta una actividad compleja definir el concepto de calidad, a sabiendas del carácter ambiguo que el mismo posee. Porque la calidad no puede definirse como un hecho aislado sino que deberemos analizar un conjunto de elementos, reglas, bienes, personas involucradas y sus prácticas; con el propósito de construir un concepto que no puede encontrarse mágicamente sino que es considerado un “constructo” que se elaborará a partir del razonamiento, el encuentro de sentidos que le asignamos a determinadas entidades, previamente definiendo las relaciones que las determinan.
Coincido con los aportes del Profesor Carlos Pérez Rasetti, quien plantea en su escrito “El concepto de calidad” que
los ejemplos de los rankings de universidades, sus modelos de evaluación poseen un número relativamente pequeño de indicadores que se ponderan entre sí y terminan dando un índice de calidad que permite comparar y jerarquizar las universidades. En general estos prototipos de evaluación institucional están direccionados por la faceta cuantitativa y en términos de resultados obtenidos (número de egresados, número de premios nobeles, etc.) se determina un ordenamiento posicional de casas de altos estudios.
Estos aspectos responden básicamente a construir el “prestigio” de las universidades en término numéricos y por ejemplo, no dan cuenta de otros indicadores posibles relacionados sustantivamente con otras acciones de los egresados, si se tomara en cuenta el porcentaje de
egresados de medicina trabajando con grupos sociales de riesgo o extrema pobreza.
Me causó gran impacto la cita “La calidad, definitivamente, no está en las cosas sino en la mirada del sujeto”… porque generalmente el concepto de “calidad” ha estado relacionado con análisis objetivos y cuantitativos de resultados. Siempre pensé en los ONE (operativos nacionales de evaluación) en Argentina y la ubicación de la provincia de Santa Cruz en los listados finales, por cierto casi cerrando la lista… y como educadora me preguntaba dónde quedaban aquellas experiencias válidas de enseñanza y aprendizaje que seguramente desarrollan los docentes en las diversas escuelas de este territorio…
Volviendo al análisis de las instituciones de Educación Superior, retomo un aporte del
texto “Metodología de evaluación en políticas públicas” Belloni – De Magalh~anes – Costa de Sousa donde se expresa que “La evaluación institucional debe buscar una comprensión de la realidad, debe estar orientada a un proceso decisorio, debe responder a cuestionamientos y poder posibilitar la identificación del mérito o valor.
Se plantean dos objetivos considerados como básicos para una evaluación institucional. En primer lugar debe promover una autoconciencia de la institución y en segundo lugar, garantizar la información necesaria para realizar la toma de decisiones. Políticamente, asumir la evaluación implica una decisión de la institución de tomar la capacidad de intervenir en el proceso de producción académica, como también proporcionar un espacio de
participación responsable y consciente, en vista al perfeccionamiento cada vez mayor de las actividades de las universidades.
gustavo grima  - Utilidad de los rankings   |2010-08-15 11:01:39
Según Aguillo, el "Ranking de Shangai ofrece un informe sencillo y elegante sobre la situación de las universidades". Respecto a esto, pienso que aunque el mismo sea una visión muy parcializada de la realidad, se torna en un instrumento útil para aproximar al común de la gente a un sistema de categorización estandarizado de las universidades a nivel global. Si bien la modalidad con la que se construyen esos rakings es muy heterogénea y arbitraria, ello no constituye un factor muy importante cuando los mismos son analizados por especialistas o personas entendidas en el tema, pero si pueden influir en sectores de la población que podrían llegar a interpretaciones erróneas de los mismos, y existir también la posibilidad de que se utilicen en forma malintencionada, por
ejemplo, para hacer propaganda para atraer estudiantes. En este sentido me parece apropiado la difusión de los tipos como el elaborado por The Princeton Review, ya que si se confeccionan de forma regionalizada, dan la posibilidad al estudiantado de observar de antemano determinadas características que pueden ser de su interés, ofrecidas en grado variable por cada institución, lo que colaboraría con el cumplimiento de las expectativas y necesidades de los interesados en cursar carreras universitarias, lo que sería parte de la función social de la universidad a la que se refiere Carlos Pérez Rasetti. Es por ello, que no estoy de acuerdo con lo que expresa Rolando Barreta (3/8/10) de que la confección de rankings no es útil.
Gabriela Rivadeneira  - Acuerdos y desacuerdos   |2010-08-16 02:49:25
Creo que los rankings son útiles, en eso acuerdo con mi compañero Gustavo, en cuanto a la selección de un producto o servicio que deseo usar. Pero entiendo que no es la única fuente de conocimiento que puede influir en mi decisiòn.
Es necesaria también la evaluación, y aquí acuerdo con el Prof. Perez Rasetti en que evaluar puede ser otra cosa, tiene sentido según la política en la que está inserta y la Universidad debe responder a la comunidad que la soporta y a la que le brinda servicios.
Respecto de la calidad puedo aportar que según la ISO 8402 es un "conjunto de propiedades y de características de un producto o servicio, que le confieren aptitud para satisfacer unas necesidades explícitas o implícitas". Hoy la gestión de calidad brinda a las organizaciones una
oportunidad de ventaja competitiva más, afecta a todos en la organización y fuera de ella, tiene que ver más con una filosofía, una cultura, una estrategia, un estilo de gerencia. Pero que una organización cumpla con estándares de calidad no quiere decir que sea la mejor, aunque la comunidad piense que es prestigiosa.
Saludos
Diana Pissani  - Utilidad de los rankings   |2010-08-17 00:32:29
Estoy de acuerdo con los comentarios de Gabriela, Graciela y Gustavo sobre que el ranking es útil, ya que ofrece una guía a los estudiantes y un informe sencillo sobre la situación de las universidades. Para que el informe sea confiable, los criterios de evaluación utilizados deben ser aceptados por todas las universidades, si una de ellas determina que se podrían agregar otros criterios, se debería analizar está opción e incluirlos en la evaluación, obteniendo así mayor calidad en los resultados.
Saludos
Diana
Adriana Morelli  - Reflexiones   |2010-08-15 15:20:01
Hay una serie de conceptos relevantes y complejos involucrados en esta discusión. Evaluación y calidad se destacan esencialmente, por la gran dificultad de incluir en ellos todos los aspectos/dimensiones que involucran cada uno, y, porque implican además concepciones subyacentes, no necesariamente compartidas por el colectivo social. Limitar las alternativas de posicionamiento frente a los rankings de universidades, a SI o un No, quizás condicione los aportes de los que no somos especialistas en este tipo de análisis de instrumentos, no tan sólo con respecto a su construcción, sino a los alcances e interpretaciones de que son objeto. Como plantea el autor del documento, Isidro Aguillo, “Es habitual que las nuevas herramientas de evaluación de la actividad académica o
investigadora, sean recibidas con recelo cuando no con abierta hostilidad por parte de la comunidad científica:” Me atrevo a cambiar el término “recelo” por otro que considero más noble para una comunidad académica, y es el de la necesaria “cautela” ( aunque quizás me aleje de la realidad que esté reflejando el autor) con el que deben considerarse los nuevos instrumentos de evaluación, cuando los involucrados resultan ajenos a su propia construcción. No se cuestiona la relevancia de una evaluación en sí, siempre que permita comprender de forma contextualizada la actividad evaluada, y estimule el diseño de acciones para su perfeccionamiento. La inquietud surge, cuando no se comparten (o surgen del consenso) la selección de los indicadores y la ponderación de
los mismos (como menciona el Prof. Pérez Rassetti) porque han sido elaborados de manera sectorizada, y a partir de ellos se generan posicionamientos jerárquicos que engloban y comparan instituciones muy diferentes y que además, se hacen públicos. Estas estadísticas, se tornan populares porque resultan atractivas para cualquier lector, tanto por su forma de presentar la información como por la simplicidad de su interpretación, pero efectivamente adolece de grandes recortes en su categoría de análisis (relacionadas básicamente con el posicionamiento y los recursos de quienes las elaboran) empobreciendo las generalizaciones que surgen de ellos. Aguillo plantea claramente los aspectos centrales de crítica de estos rankings, pero también acierta al afirmar que “están para
quedarse”. De aquí la importancia de un debate centrado en un concepto unificado de calidad en primer lugar, para luego intervenir en el diseño y mejora de estos instrumentos, que han demostrado influyen en la toma de decisiones a niveles micro y macro políticos.
Luis Sierpe  - Mas reflexiones   |2010-08-16 04:44:27
Tal como hace mención Adriana sobre el texto “Metodología de evaluación en políticas públicas” Belloni – De Magalhanes – Costa de Sousa, es muy importante la percepción de la realidad que debe tener la institución a la hora de evaluarse. Creo particularmente que los indicadores mas importantes para una Institución educativa a la hora de tomar decisiones son los que le provee su contexto social, y el grado de respuesta que les damos a las demandas. Algunas preguntas que nos debemos hacer ¿Damos la respuesta que se espera? ¿Porque el nivel de deserción es muy alto? ¿Como puedo bajar esos indices? ¿Cuales son las dificultades principales que nos encontramos para cumplir con lo que el medio precisa? ¿De que manera puedo mejorar estas dificultades? En función de estas y
otras preguntas mas se deberían generar indicadores que reflejen lo antes mencionado. Además de esto creo que es importante que existan los indicadores que puedan determinar el nivel de conocimientos que se transmiten al alumnado, con que recursos didacticos se cuenta para la transmision de los mismos, conformacion del plantel docente, etc...
maria cecilia gaitan  - muy interesante   |2010-08-15 22:22:20
No es menos de lo que esperaba de Ud. Profe, siempre la misma claridad intelectual!!!
alumna del posgrado UNLaM 1º cohorte (la mejor)
María Elizabeth Flores  - Mi aporte   |2010-08-16 13:12:21
coincido Carlos Pérez Rasetti en que considero que no es adecuado el ranking en las universidades.
Teniendo en cuenta lo expresando en el artículo por Perez Rasetti, en que “la calidad no existe en la naturaleza, no la vamos a descubrir mediante una investigación; es un constructo y por lo tanto, un sentido que depende de la operación semiótica de selección y articulación de sus elementos. La búsqueda de la calidad es más parecida a una “búsqueda del tesoro” que a una investigación: no vamos a encontrar nada que
nosotros mismos no hayamos, antes, puesto ahí”. Considerando que el concepto de calidad surge del análisis de productos está centrado en la satisfacción del cliente; que luego este concepto es ampliado a todo tipo de organizaciones no solo las de productos.
Si la calidad la define el cliente, entonces si dudas estamos buscando algo que queremos encontrar.
Coincido con Patricia Campo en los puntos que encuentra muy razonables de la entrevista de Perez Rasetti en el rankings de las universidades y en lo que ella manifiesta respecto a las universidades: “Las Universidades son instrucciones muy complejas, en las hay, entre otras, un conjunto de elementos, procesos, reglamentaciones, bienes, personas involucradas y sus prácticas”.

Si bien Aguillo considera que la evaluación académica o investigadora es recibida con recelo por la comunidad científica, tambien menciona criticas a la evaluación. Y termina diciendo que: “Los rankings están para quedarse. Utilizados correctamente con otras
herramientas, pueden satisfacer las
necesidades de amplios y variados colectivos
(gestores, investigadores, profesores, estudiantes) y están llamados a cumplir una
importante misión en los próximos años”.

No estoy de acuerdo con Aguillo en que los rankings vinieron para quedarse, ya que la forma de evaluar está en constante mejora, pueden surgir otras maneras de seleccionar la o las mejores universidades.
Si tomamos en cuenta los sistemas de gestión de calidad y sus normas, éstas sólo fijan estándares mínimos que permiten comercializar un producto y /o servicio.
Para saber quien o quines se destacan en general cada país otorga un premio anual a la calidad según el tipo de organización (existe en la argentina la posibilidad de que se le otorgue el premio nacional a la calidad a una institución
educativa). Para otorgar el premio se evalúan diferentes aspectos de la organización.
El modelo Nacional de evaluación de la gestión de calidad para instituciones educativas tiene 3 componentes: Liderazgo (orientación estratégica, compromiso y responsabilidad social), sistema de gestión (Planeamiento estratégico, enfoque en estudiantes interesados, información y comunicación, enfoque en el personal docente y no docente, gestión de los procesos educativos y de apoyo) o y resultados (resultados del desempeño de la institución).
Si los paises no otorgan rankings a sus organizaciones según sus tipos a nivel nacional, ¿por que el ranking de Universidades?
María José Leno  - Ranking de Universidades   |2010-08-16 13:20:25
El concepto de “evaluación” referencia a una serie de aspectos formalmente metodológicos e históricamente situados - desde sus implicancias políticas en sentido amplio- con el que se pretende dar cuenta del diagnóstico en el que se encuentra la organización al momento de ser evaluada de acuerdo a un constructo de criterios, que en este caso particular de "ranking" referencia a un tipo de abordaje empresarial relacionado -como lo dicen algunos- con el "éxito o el dinero o el mercado".
Desde otra lectura, la evaluación podría constituirse en una herramienta que habilite la perfección de los instrumentos, políticas y formas de acción propuestas en las definiciones institucionales, siempre y cuando sea capaz de dar cuenta de la complejidad del objeto a
evaluar.
Dado que esta situación no sería posible de asumirse sino solo a modo de holograma, entonces ese proceso solo estaría dando cuenta de pasos que habiliten instancias de conocimiento de la propia realidad en sí misma, en un determinado y puntual contexto. Es decir, lejos del ranking, podríamos dimensionar a la evaluación como un proceso interno por el cual se pretende conocer la realidad y construír criterios de calidad acordes a las definiciones propias en un contexto particular.
Los “rankings de Universidades” mencionados se establecen a partir de estándares a los que sería deseable llegar, sin embargo sería quizás una gran falacia pretender que un ranking –en este caso de Universidades- establezca a partir de las evaluaciones una relación directa con la
“calidad” desde una pretensión de globalidad atribuida de manera general y lejos de las condiciones contextuales de referencia concreta.
Claro está que la tendencia de jerarquizar desde dimensiones que se pretendan objetivas, ha sido tal vez el mayor sueño antropólogico de la historia de la humanidad. No podemos evadirnos de ese tema y tal vez no sea necesario o no haya otra manera de encontrar razones a partir de las cuales seguir construyendo hacia delante. Mirar los “pisos de arriba” suele ser la mejor excusa para seguir subiendo.
Por suerte, en la Argentina, hay instancias de diferenciación de realidades que permiten entender que los diagnósticos de las evaluaciones pueden dar pistas situadas de cómo alcanzar la calidad desde el acompañamiento de políticas
públicas que no pierdan de vista la mejora de las condiciones históricamente situadas tanto en las necesidades como en las posibilidades.
Adriana Librandi  - compartiendo reflexiones   |2010-08-16 14:16:34
Interesante y controversial el tema de discusión planteada, toda vez que involucra la dimensión de evaluación, dimensión sensible si la hay tanto para las personas, como para las instituciones. Claramente, existe una actitud defensiva, a la cultura de la evaluación, casi de rechazo, comparto en este sentido la explicitación de Aguillo en cuanto a que resulta una actitud a superar, fundamentalmente si acordamos con los lineamientos explicitados por los autores Belloni, de Magalhaes y Costa de Sousa en “Metodología de Evaluación en políticas públicas” que considera a la evaluación de políticas públicas como “uno de los instrumentos de perfeccionamiento de la gestión de Estado que derivan en el desarrollo de acciones eficientes y eficaces de cara a las necesidades de la
población “. Estamos hablando entonces de un proceso de evaluación que comprenda todas las dimensiones de la actividad, hecho o cosa evaluada, que permita comprender de manera contextualizada todas sus dimensiones e implicaciones, con la mirada puesta en su perfeccionamiento. En este sentido, continuando con los lineamientos de estos autores , consideramos la evaluación como proceso que permite comprender de forma contextualizada, enraizada social e históricamente en un contexto socio-político-económico del objeto evaluado, este énfasis en la comprensión contextualizada requiere el involucramiento de todos los sujetos significativos al objeto o política evaluada, los resultados serán entonces relevantes para todos los sectores sociales involucrados..
Esto implica transcender
una visión diagnóstica, de una comparación entre metas y resultados, o el establecimiento de rankings. En este punto, no puedo menos que acordar con la postura del Prof. Pérez Rasetti en cuanto a los rankings como listas ordenadas jerárquicamente, en gran medida construidas por el poder del marketing, donde el orden es el resultado de la ponderación de ciertos indicadores que implican una concepción de calidad, calidad que , tal como lo postula Perez Rasetti vamos a encontrar si la construimos previamente. Enfatiza el mismo autor que la calidad, tal como lo han compartido otros foristas no está en las cosas sino en la mirada del sujeto, si mantenemos la mirada atenta sobre los conceptos de calidad y los sistemas de evaluación de la calidad, sin olvidarnos de contemplar todos
los aspectos sociales y políticos involucrados, sabremos cómo leer los rankings de universidades que sospechosamente, tras su apariencia amigable sencilla y elegante confirma lo que el público espera y quiere escuchar sobre las más consagradas, imponiendo sus preferencias como de calidad absoluta.
Cristina Hájek  - Entre ranking y evaluación. Reflexiones   |2010-08-16 15:52:50
De la lectura de los materiales a favor o en contra de los ranking y los aportes críticos precedentes sigue dando vueltas en mi pensamiento el sentido de la instalación de ranking porque basicamente me oriento a los procesos de autoevaluación y de evaluación institucional a los que considero más amplios.
Si tomamos parte de la idea que establece Gustavo Grima precedentemente parecería oportuno pensar que la necesidad del ranking se vincula a la elección de productos a partir de una mirada social dominante. Quizá ese tipo de variables pueda incidir en el aumento (o no - de acuerdo a la posición en el ranking) para aumentar la matrícula. En sociedades que ponen el acento en la medida como "significado de calidad" puede llegar a ser importante. Por mi parte acuerdo con la
expresión que sostiene Perez Rasetti en cuanto a la calidad como cosntructo, no como algo que pueda encontrarse en la naturaleza. Los constructos tienen siempre una dirección y un sentido que recuperan a partir de un para qué?. Ranking es sinónimo de calidad? o es más bien una medida que determina cietos atributos altamente ponderados desde posiciones subjetivas o construídas politicamente en dirección a sostener determinados parámetros.

Más que en ranking, al momento - aún no me he convencido de otra cuestión - rescato el valor de los procesos al interior de las instituciones, es decir: los procesos de autoevaluación institucional que permiten, si la tarea se encara seriamente, advertir las cuestiones a mejorar e identifica los logros que hay que sostener y proyectar.
Estos procesos, complementados con miradas externas que siempre otorgan una cuota de "objetividad" (si cabe usar este término con el cuidado necesario que no le otorgue una connotación cuasi positivista) que pronueve la nueva mirada institucional. Por ello retomo el aporte de Saul en "Metodología de Evaluación en políticas Públicas" que rescata "el contexto desde el que se evalúa". Cada universidad se instala no sólo en una complejidad de actividades a partir de la diversidad de ofertas. Lo hace también, al menos en nuestro país, pero es aceptable pensar que también pasa en el mundo, en contextos muy diferentes y en una multitud de variables a considerar. La sólo idea de pensar en ranking me lleva inmediatamente a una imagen: la de medición. Me pregunto
¿es posible asegurar conidiciones igualitarias para determinar una medida cuando los contextos son diferentes?.

Sigo leyendo los aportes.... Cristina
Miriam Deumacan  - Reflexiones   |2010-08-16 16:27:45
Los resultados de los ranking han abierto un espacio de discusión sobre los sistemas de clasificación que se utilizan para determinar el lugar social que ocupa una universidad determinada, estos se construyen con base a dos tipos de clasificaciones: la de las encuestas de opinión sobre grupos que son capaces de emitir puntos de vistas relevantes y la de los indicadores estructurales y de desempeño que se calculan a partir de un conjunto determinado de datos empíricos.
Y es en la selección de indicadores en donde se encuentran las mayores críticas por ejemplo se cuestiona la validez de las fuentes de información universitaria, haciendo hincapié en que no existen fuentes globales que reúna a las instituciones de educación superior que hay en el mundo, los datos que las
universidades proporcionan con respecto a los artículos de investigación básica publicados, el sesgo geográfico y el hecho de que no tengan en cuenta el presupuesto, el personal, las inversiones privadas datos de que alguna manera inciden directamente en el concepto de calidad que se sitúa detrás de todas estas clasificaciones.
Socialmente el lugar que ocupa la institución clasificada provoca un impacto que condiciona de alguna manera la elección de los estudiantes; aunque las universidades reconocidas, no siempre gozan de la aceptación de todos los consumidores de estos servicios, en razón de la variedad y disímiles criterios que son utilizados para situarlas en los lugares que ocupan, aún así y en cierta forma se asocia el concepto de calidad con el lugar en el
ranking, sin tener en cuenta que la calidad es una construcción de la razón, un sentido que se le encuentra a las entidades en la medida que previamente se determinen las relaciones que la determinan, en definitiva la calidad no está en las cosas sino en la mirada del sujeto que mira las cosas. Si tenemos en cuenta los aportes de Costa de Sousa, la evaluación institucional debe buscar una visión de la realidad que apoye procesos decisorios tolerando cuestionamientos y posibilitando la identificación del valor, se debe, entonces, trabajar sobre el sujeto que mira: qué debe mirar?
Por otra parte si bien el hecho de un ranking establezca determinados lugares sociales para una universidad provoca un impacto en sus consumidores , la evaluación de las universidades es válida y
necesaria, un ranking elaborado a partir de una serie de indicadores que incluyan el contexto y la función social que cumple, la formación de recursos humanos y el impacto que provoca en esa sociedad, debería dar un lugar y un sentido de calidad distinto, ¿ la universidad es funcional para ese tipo de sociedad? Esta formando los recursos humanos necesarios?
Algunos autores sostienen que si lo que se quiere es aparecer entre los cien primeros puestos de los rankings internacionales, las políticas universitarias y estatales deberían potenciar la concentración de talentos, estimular la investigación para que tenga una buena conexión con su entorno económico y social y contar con una financiación adecuada, lo cual significaría transformar el sistema financiero y
mejorar los mecanismos de gobierno, en el mejor de los casos, lo que no quita que mientras ese proceso se lleva a cabo cada universidad se destaque en un ámbito de conocimiento y sepa desarrollar sus potencialidades en un contexto social determinado.
Por último, la evaluación, según Belloni, debe promover una autoconciencia de la institución y garantizar la información necesaria para realizar la toma de decisiones. Políticamente, asumir la evaluación implica una decisión de la institución de tomar la capacidad de intervenir en el proceso de producción académica, como también proporcionar un espacio de participación responsable y consciente, en vista al perfeccionamiento cada vez mayor de las actividades de las universidades, los rankings pueden ser una herramienta
válida para este tipo de evaluación trabajando para beneficiarnos de sus aspectos positivos y clarificar sus aspectos más discutibles, adaptándolos al contexto.-
Dina N. Rozas  - Por qué NO   |2010-08-16 21:58:46
Desde mi punto de vista, la consideración de la validez de los rankings se acerca más a la posición de Pérez Rasetti. Fundamentalmente en lo que se refiere al concepto de calidad que subyace a la confección de rankings. Si partimos de la idea de que la calidad no es algo dado, no es una condición ni cualidad de un objeto, no pertenece a la naturaleza de un objeto, en este caso, de un objeto evaluado, sino que es un constructo. Y en tanto constructo, es una creación mental, una unidad cognitiva de significado, de sentido. Por tanto, los sentidos que se le pueden adjudicar son diversos. Por otra parte, es necesario tener en cuenta que los rankings son un modo, un formato para comunicar evaluaciones, en este caso, de grupos de universidades. Y es allí donde creo que la validez de los
rankings es relativa al propósito de quienes las producen y al uso que se hace de ellos. Que más bien, y en completa coincidencia con Rasetti, se vinculan con una cuestión de marketing.
Pero en tanto son un formato para comunicar posicionamientos de grupos de universidades en función a unos determinados parámetros, la información que ofrecen es una visión absolutamente parcial de las universidades incluidas en la muestra y escasamente sustantiva a la hora de pensar y formular estrategias de mejoramiento en la educación superior en el marco de las políticas públicas.
Angel de Mendonça  - pocas palabras   |2010-08-16 20:28:11
La evaluación es siempre un atributo del poder; quienes juegan con acceder o mantener ese poder no deben más que estudiar (o diseñar) las pautas evaluatorias y montarse sobre ellas. El desarrollo del conocimiento socialmente útil pasa a ser una externalidad del trabajo universitario
prof. Angel de Mendonça
Graciela M Nembrini  - Aporte   |2010-08-16 20:34:04
Acuerdo con Gabriela y Gustavo que los ranking son útiles, porque son considerados cuando se realiza la selección de un servicio. Considero al seleccionar un ámbito educativo se tiene en cuenta el nivel de enseñanza y el prestigio (histórico y académico), que en la actualidad son los indicadores más prácticos que los estudiantes tienen (emos).

Es necesaria, y coincido con el prof Perez Rasetti, cuando expresa que es posible ser la “mejor universidad de muchas maneras diferentes. En efecto, en nuestro país el prestigio de las universidades está establecido por la inserción laboral de los egresados, las publicaciones, la calidad de la investigación, la enseñanza, entre otras, sin tener en cuenta el deterioro provocado en distintos momentos históricos. En este punto coincido
con Vanesa, la importancia de trabajar en los criterios que prevalecen para la evaluación, cómo se eligen y ponderan los indicadores. Agregaría quiénes establecen los mismo, desde que parámetros, desde qué necesidades institucionales y qué políticas públicas enmarcan los mismos.
María José Leno  - ranking de Universidades   |2010-08-16 21:05:55
Leyendo los aportes me surge la siguiente inquietud: cómo se definen las "mejores condiciones sociales" para determinar los procesos tendientes a alcanzar la calidad necesaria en cada región donde se inserten las evaluaciones de las Universidades?. Pienso, por ejemplo, cómo conciliar efectivamente los diálogos entre las necesidades especificas de estas regiones con las dimensiones priorizadas de antemano como áreas de vacancia en donde se juegan no solo las políticas universitarias sino además se acompañan presupuestariamente los esquemas de mejoramiento?.
Lidia Oliva  - Reflexiones   |2010-08-16 23:02:49
Leyendo el escrito acerca del concepto de calidad, presentado en el Seminario Evaluación y Acreditación de Programas de Formación en la Modalidad No Presencial, y comprendiendo que su conceptualizacion, es un constructo, agrego que accionado es un acuerdo entre partes. Que consideran actuar y evaluar “algo”, según parámetros acordados y jerarquizados, teniendo en cuenta ciertos criterios o indicadores, que según lo evaluable (situación, accion o cosa de carácter individual o universal), seran mas o menos amplios.
Observando el ranking de las Universidades, salta a la vista que el ranking muestra en los primeros lugares a las Universidades que cumplen con criterios que puedan ser publicables y aplicables y que suponen excelencia (calidad?) en la formación.
Pero, si pienso en
los criterios e indicadores en que se respaldan, podría decir que los mismos, no pecan de inocentes, en el acuerdo de estos, tienen mayor peso las situaciones de las Universidades de los países desarrollados o de los no desarrollados? En este sentido, cuales son los intereses reales, que llevan a considerar esos criterios o parámetros y no otros.
Los criterios básicos, están referidos al numero de publicaciones en revistas especializadas, en los premios obtenidos (muchas de las mejores rankeadas, cuentan con varios premios noveles), en la clasificación del alumnado.
Para cumplir básicamente con estos criterios, se cae de maduro que debería contarse con un buen respaldo económico, que sostenga gran cantidad de docentes, muchos dedicados más (o solo) a la investigación, a la
generación de artículos, escritos, textos, insumos para la investigación, todo el capital que demanda esta actividad, por ejemplo, no todas las universidades latinoamericanas lo poseen.
Pero, porque no pensar en que posibilidades de rankearse poseen las Universidades Latinoamericanas y considerar otros criterios, como los mencionados en el texto de BELLONI, que nos lleven a evaluar en que grado la Universidad responde a las demandas del contexto, es capaz de planificar, elevar proyectos, que logren articularse con políticas sociales, que tiendan a mejorar la calidad de vida, la inserción o re-inserción de las personas a su contexto laboral. NO solo a sus graduados, sino pensando en la educación como un bien social y hacerlo extensivo a toda la población.
Bien, bajo estos
criterios, seguramente, el ranking, estaría liderado por otras Universidades y no por las que hoy aparecen primeras en el ranking.
Por lo tanto el éxito de una Universidad, al evaluarla, pasaría por una competencia limpia, que priorizaria una formación basada en principios básicamente, pensada en la libertad responsable, en el derecho, en la critica, en la justicia, en el desarrollo individual y social, desde un punto de vista, científico, técnico, profesional, económico, al alcance de muchos y no de unos pocos.
Mirian Vazquez  - Reflexiones sobre los criterios   |2010-08-17 00:39:20
El concepto de calidad no es un concepto preciso ya que se trata de una apreciación subjetiva, relativa y que varía a través del tiempo. Está relacionada a parámetros ideológicos, económicos y tiempo histórico, etc. lo que hace que sea tan difícil medir, ponderar y estandarizar.

La pertinencia y la calidad, junto a la internacionalización, representan para la UNESCO, los tres aspectos claves que determinan la posición estratégica de la educación universitaria. Estos aspectos, hacen difícil definir indicadores de calidad que representen a todas las universidades, dado que éstas se encuentran en distintas realidades sociales y responden a las políticas educativas centradas en ideologías de turno.
El ranking (Shangai) que pone énfasis en los indicadores de
investigación, y que mide la cantidad de premios Nobel en graduados y docentes, las citas de sus investigadores, las publicaciones incluidas en índices internacionales y en revistas científicas, a mi parecer aumenta la creencia popular de que los docentes investigadores están cada vez más alejados de las necesidades de la sociedad. Estos parámetros aumentan sólo el ego de un grupo “elite” de investigadores y de las instituciones a las que pertenecen, que se ocupan más por la producción en investigación científica que en la practica docente, (convirtiéndose en cátedras expulsivas y universidades poco inclusivas) o de la extensión y transferencia directa al medio que las contiene.

Los indicadores determinados por la Universidad de Minnesota que se basa en los insumos
(características de los alumnos ingresantes y financiamiento) también se alejan de nuestra realidad. En una provincia donde el 50% de los alumnos repite y no egresa de la escuela POLIMODAL, es difícil pensar en altas calificaciones y porcentajes de graduación y baja deserción en el primer año de estudios, etc.

Los ejemplos citados en los textos me hacen pensar que la calidad tiene que estar fundamentalmente relacionada con la pertinencia al entorno social y el impacto que produce en la región. Si es hay que rendir cuenta al estado de las actividades que las universidades llevan adelante se deberían definir indicadores regionales que permitan agrupar realidades similares. Nos llevaría a discutir los criterios para delimitar las regiones… económicas, políticas, naturales….
Mirian Vazquez   |2010-08-17 01:46:20
Una de las cuestiones que me quedó dando vuelta en la cabeza, es esto de que el ranking sirve para mejorar y movilizar a las instituciones que menciona L Sierpe.
Sin embargo, en las evaluaciones que se le realizan a los docentes investigadores no siempre existe una devolución y por lo general desde la institución no hay una instancia de planificar acciones para corregir errores. Por ejemplo, cuando somos evaluados por un tribunal en los concursos públicos de antecedentes y oposición, el jurado redacta un acta donde define los criterios que fueron valorados. En la categorización como investigadores, los indicadores que se miden están estandarizados y a veces no respetan las disciplinas científicas. La devolución suele ser una planilla de puntaje alcanzado y nunca existe la
instancia donde la institución guíe o convoque a los grupos de investigación estables a trabajar en pos de alcanzar categorías superiores.
A mi criterio la reacción (no siempre correcta) depende de los grupos de trabajo y no de la institución.
Bahamonde Patricia Viviana  - marketing pretencioso   |2010-08-17 03:44:44
Al igual que algunos de mis compañeros, considero que la confección de rankings no es útil.
Más bien me parece un cúmulo de buenas intenciones en las que se las pretende expresar mediante una categorización, las distintas bondades y virtudes de diferentes instituciones, según diferentes criterios o indicadores, los cuales no han sido consensuados por todas las partes interesadas en participar de estos rankings.
Pero qué es lo que hace que la educación adquirida en una institución u otra sea de excelencia? Simplemente me parece que va a depender de la voluntad de sus estudiantes. Si bien al ingreso, muchas de estas instituciones solicitan como requisito una trayectoria académica casi impecable, nada asegura que estos mismos estudiantes no sean los que caigan en la
mediocridad.
Pueden ser tan buenos los planes de estudios de unas u otras instituciones. Si es cierto que de una institución a otra varían las posibilidades y recursos con que se cuentan y esto tiene mucho que ver con cuestiones presupuestarias, y, pegado a esto obviamente el prestigio de las Instituciones.
Pero en definitiva la calidad del egresado no va a estar dada solo por el bagaje de conocimientos que pudo adquirir mientras pasó por la institución sin también va a depender de las experiencias y posibilidades que cada uso se sepa forjar.
Después de todo, “la calidad no está en las cosas sino en la mirada del sujeto”. Quién puede decir que un ingeniero es mejor que otro por el mero hecho de haber egresado de una universidad de cierto prestigio y reconocimiento.
Hay
oferta de instituciones para todo tipo de gustos y demanda, como da a entender el artículo son mucho más honestos los rankings de Princeton, “porque éstos permiten que cada interesado realice su propia ponderación según la importancia que quiera darle a cada uno de los distintos criterios…”, gustos, necesidades, o situaciones particulares por las que esté pasando el ingresante.
La oferta y variedad va a seguir siendo grande y esto favorecerá para que cada institución siga mejorando para mantener un nivel y mejorar en cuanto a competitividad y demanda.
Rolando Atilio Avila  - Rankings de universidades, a favor y en contra   |2010-08-17 18:19:23
Si bien las posturas a favor y en contra tienen firmes argumentaciones, no debemos perder de vista que tanto la elaboración de estos ordenamientos impacta fuertemente en la imágen de las universidades o centros educativos, ya que todos tenemos una cierta y legítima decisión por contar con "lo mejor", "lo de mayor calidad", el marketing al que se refiere el profesor Pérez Rassetti,( el marketing es un eficaz e incansable constructor de sistemas
de evaluación, y prefiere los rankings), hace que los consumidores optemos por una u otra Universidad, teniendo en cuenta estos listados.
Evidentemente no hacemos ningún cuestionamiento como onsumidores sobre los criterios ni los indicadores que hacen a la confección de estos rankings.
Cuando Isisdro Aguillo expresa que
"Los rankings están para quedarse. Utilizados correctamente con otras
herramientas, pueden satisfacer las necesidades de amplios y variados colectivos
(gestores, investigadores, profesores, estudiantes) y están llamados a cumplir una
importante misión en los próximos años", me quiero detener un poco en esto de "importante misión", si tenemos en cuenta que estos ordenamientos no pasan desapercibidos al momento de la distribución de los fondos y recursos para los centros educativos por parte del estado en caso de univesidades del mismo país, (la financiación de estos docentes e investigadores es
fundamentalmente pública y debe estar sujeta necesariamente al control
democrático de los contribuyentes y a la guía y seguimiento de los responsables de
las
políticas científicas),quiero decir con esto que la transparencia y la rigurosidad de la que se habla en la confección de estas listas, no están excentas de la "duda razonable" , ni de la intencionalidad o no de su elaboración. Coincido con que los rankings van a seguir existiendo, pero considero que debemos contar con las herramientas que nos permitan analizarlos y conocer las variables y los indicadores, (que sean los suficientes), que garanticen su transparencia, fiabilidad y legitimidad.
Rolando Atilio Avila  - sobre la calidad   |2010-08-17 18:40:29
Esta discusión me lleva a coincidir con la postura de Pérez Rasetti, cuando dice “¡Epa!, ¡Pero Ud. quiere una universidad que forme excelentes personas, no excelentes médicos!”, establece la necesidad de ampliar la cantidad de indicadores a tener en cuenta en la elaboración de estos rankings, es decir que posiblemente esto no varíe la ubicación de las Top, pero seguramente el grado de fiabilidad sea realmente incuestionable.
en el ejemplo que plantea se reflejan muchos interrogantes sobre que es lo que determina la "calidad", como en este caso de los egresados de la carrera de medicina. Posiblemente no ingresen a la Elite de Premio Nobel, o se obtengan medallas, pero si es muy probable que salven vidas. La relatividad de los procesos y métodos empleados, si bien se
hablan de aplicación de método científico para su confección, por lo menos debe ser transparente y confiable.
Yanina Melián  - la arbitrariedad de los rankings   |2010-08-18 11:59:19
Sumando mi aporte al debate debo reconocer que los rankings de universidades (como de cualquier otra cosa), no me resultan objetivos puesto que recortan la realidad según los estándares que les resultan más convenientes. Es evidente que con los estándares que cita Agullo poca suerte tendrían las universidades nacionales, sobre todo las chicas y/o nuevas.
Por otro lado, si tomamos el dato que presenta Pérez Rasetti cuando menciona la publicación de rankings de The Princeton Review, es más que evidente que estos sirven (o mejor dicho son utilizados) para decir lo que algunos quieren escuchar…y aquí acuerdo con Mirian V. cuando dice: “Estos parámetros aumentan sólo el ego de un grupo “elite” de investigadores y de las instituciones a las que pertenecen”, es decir los
rankings son sumamente arbitrarios.
Considero, como dijo Patricia B. en el foro, que es una cuestión de marketing… que fomenta solapadamente la “mejor educación” para una elite…cuántos de nosotros o de nuestros estudiantes podrían acceder a Yale o Harvard?... no creo que sea solo una cuestión de acceso al conocimiento sino a un espacio de poder.
Manuel Crespo  - HARVARD, LA MEJOR UNIVERSIDAD DEL MUNDO SEGÚN ARWU   |2010-08-18 15:10:41
Por octavo año consecutivo, Harvard es la mejor universidad del mundo, siempre según la edición 2010 del Ranking Académico de Universidades del Mundo (ARWU) que publica el Centro de Universidades de Calidad Mundial de la Universidad Jiao Tong de Shanghái.

Más información en:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1 295775
Kowaleski luis  - Porque no   |2010-08-18 20:17:48
Cuando debatimos alrededor del concepto “Calidad”, necesariamente a mí, me retrotrae la idea de defender la educación como un “derecho social”, o para algunos como un “bien público” en lugar de “bien privado” que propende a la mercantilización de la educación, y en nuestro caso a la educación superior universitaria. No estamos ajenos a la discusiones que se propone en relación al termino de “calidad”, donde vemos a la nueva derecha que propone concepciones que giran alrededor de “calidad total”, y otras derivaciones del movimiento de la nueva gestión de lo público, donde aparecen los términos como cliente, la educación como bien privado, Universidades que tomen decisiones en torno al libre mercado, los “Criterios de Medición”, son posturas que a
mi entender, están sustentados en valores como selección y exclusión. No obstante, “sectores de la izquierda socialdemócrata” (Giddens, 1999), apuestan a una ideología de un neoliberalismo mitigado, afianzando por la descentralización, autonomía, variedad de oferta de proyectos propios, evaluación de las instituciones educativas con valor añadido de los procesos y resultados.
Entendemos esas elaboradas argumentaciones explicita e implícita en atribuir la mala calidad a una inadecuada fiscalización y deficiente sistema de control. Es una afectación generalizada en la lógica de gestión, “la inversión como gasto” totalmente a “la lógica de inversión social” que debe impregnar la educación. Por supuesto, esta demás decir, no siempre la calidad de un modelo
universitario estaría garantizada por la prioridad del derecho a la educación, y por su proyecto universitario que sustente.
En los finales de los 90 Juan Carlos Pugliese decía que la calidad constituye una dimensión incorporada a la agenda universitaria argentina junto con el cambio del paradigma productivo que deviene de la revolución científico tecnológico. Y comentaba que la calidad universitaria, según a la bibliografía existente podía haber variados enfoques. De nuestra parte, podemos acordar con Perez Rassetti (2010), que la calidad no existe . En tanto, en el documento llamado “Evaluación y acreditación de Programas de formación en la modalidad no presencial” Pérez Rasetti (2010), cuando nos introduce al “concepto de calidad”, ejemplificando la existencias
de diferentes criterios en la acepción del concepto. Si realizamos un ejercicio de enumerar los posibles abordajes, decimos que existe un enfoque desde una “La mirada escéptica”, donde esta orientación simplemente dice que la calidad universitaria o educativa no puede ser definida ni medida, porque las actividades en las universidades son demasiado complejas. Un segunda perspectiva, está determinado por el dimensión del “prestigio”, es decir que la calidad se establece con base en la selectividad de alumnos de primer ingreso, en alta dimensión de la matricula y en una considerable planta de docente. Un tercer punto de vista, está centrado su análisis en las ponderaciones de recursos, suponiendo que a mayores y mejores recursos materiales, financieros y humanos, garantizan
aprendizaje, extensión y la investigación. Aquí la calidad está identificada medios con fines. Sus ítems en la grilla de evaluación de calidad son: Docente con doctorado, publicaciones, gastos por estudiantes disponibilidad monetaria asignada a investigación, pago a docente, ratio docente y alumnos. También están aquellos que abordan la concepción de la calidad, en la dimensión de los resultados, es decir que la calidad no reside en su reputación ni en sus recursos, sino en sus productos, por ejemplo como indicadores que muestren relación de egresados, becas de posgrado, índice de deserción, remuneraciones de los egresados. Otros deciden medir la calidad según el valor agregado, y sostienen que la calidad debe ser entendida como efecto en el cambio de sus actitudes,
habilidades de razonamientos y conceptos comprendidos. Por otra parte, otra visión entiende que se deben observar y ponderar las actividades que impliquen el manejo de los recursos de profesores, estudiantes e investigadores. De nuestra parte, decimos que son el proyecto universitario, educativo y su contextualización, los que definen el diseño de la evaluación. Diseñar la evaluación consiste en desarrollar una empresa creativa, no un proceso rutinario. Evaluar un proyecto universitario desde esta perspectiva es construir un objeto, independiente del evaluador, pero hecho a través de su práctica reflexiva.
Nos seguimos leyendo...
Kowaleski luis  - El concepto de calidad en contexto de la Argentina   |2010-08-18 20:26:05
El concepto de la calidad, en contexto de la Argentina. Parafraseando a Díaz Barriga, que dice que “la calidad de la educación es una expresión que cubre dos finalidades dentro de la política educativa. Una, oculta y desplaza los problemas centrales de la educación, por ejemplo la financiación de la educación, a problemas de eficacia y eficiencia del propio sistema educativo. La segunda, es que individualiza los problemas de educación, haciendo responsables al profesorado, o al funcionamiento y organización de los propios centros”(Díaz Barriga, A. 1991:55) .
Si realizamos un breve racconto de las narrativas discursivas de las estrategias políticas neoliberales en contexto universitario argentino; veremos que todas las reformas educativas aparecen como regulaciones
sociales. Como sostiene Maclaren (2007:256) , Popkewitz (1990), “la reforma educativa es una propuesta de cambio en las pautas de regulación social para la adaptación a la demanda que formula el modelo” . Desde esta perspectiva, es posible afirmar que el sistema educativo es un espacio privilegiado para la formación de las subjetividades que contribuyan a consolidar y desarrollar el modelo neoliberal. Este modelo demanda sujetos eficientes, competitivos, individualistas y apolíticos. Para conformar estas subjetividades, fue necesario introducir cambios en las leyes que regulan el sistema educativo, en la organización de las instituciones, en las prácticas institucionales, en los sistemas de evaluación, entre otros cambios. Por eso, el Partido Justicialista, con el menemismo
promovió la reforma del sistema educativo mediante la sanción de tres leyes fundamentales: la Ley de Transferencia de los Servicios Educativos N 24.049 de 1991; la Ley Federal de Educación (LFE) N 24.195 de 1993 y la Ley de Educación Superior (LES) N 24.521 de 1995, que se convirtió en el marco regulatorio de las universidades públicas, privadas y de los institutos de educación superior no universitarios. Con el Kirchnerismo, reformulo y profundizo en una segunda etapa la orientación política hacia la educación mercantilizada.
La Ley de Educación Superior avanzo hacia objetivos propuestos, principalmente a través de los siguientes mecanismos: 1) Reorientación de la matrícula hacia la educación superior no universitaria, para lo cual se propone su jerarquización mediante la
articulación con las universidades. Además, por primera vez, dicha modalidad de enseñanza es incluida en la misma ley que las universidades; 2) Equiparación formal de las universidades privadas a las estatales, adquiriendo las primeras el mismo status que las últimas, a pesar de no contemplar la dimensión de formación democrática de los estudiantes, mediante el ejercicio de la ciudadanía universitaria, y de tener fines de lucro muchas de ellas; 3) Modificación de la estructura de gestión de las universidades nacionales, convirtiendo a los Consejos Superiores, a los Consejos de Unidad, como escribanía como organismos que sólo deben fijar normas generales, y otorgamiento de las funciones ejecutivas a los Rectores y Decanos. De esta forma se aproxima las Universidades Nacionales
al estilo de gestión de las privadas; 4) Autorización a las universidades para fijar aranceles a carreras de grado y en los posgrado, como fuentes alternativas de financiamientos; 5) Limitación de la participación estudiantil en los órganos de cogobierno, en cuanto a porcentajes de representantes, como en cuanto a los requisitos que deben reunir los mismos; 6) Establecimiento de un sistema nacional de evaluación y acreditación, a través de un organismo (CONEAU) en el que los representantes de las universidades están en minoría; 7) Ausencia de un plan concreto de financiamiento. En la aprobación de la Ley de Educación Superior se puede constatar la presencia neta de un mecanismo de conflicto, en el cual el gobierno impone al sistema universitario una política contraria a su
opinión mayoritaria, sin que se llegue a un punto de equilibrio o consenso. Consumado el hecho, salvo algunos casos de resistencia, las universidades se abocaron a la adecuación de sus estatutos a la nueva Ley, lo cual marcó un punto de inflexión en la resistencia estudiantil al modelo universitario, que se redujo a la movilización de sectores minoritarios, desapareciendo casi los ejes de unidad con la agremiación docente universitaria.
La universidad fue una de las instituciones afectadas en este proceso de regulación social, denominado reforma educativa, porque constituye un espacio clave de socialización para la sociedad de mercado. En este proceso, se apeló a distintas tecnologías morales, en el sentido que Foucault le ha atribuido a este concepto: “dispositivos de
gobierno y autogobierno, de control y autocontrol, de regulación y autorregulación, encarnan relaciones particulares, corporifica relaciones específicas de poder. De allí que están lejos de ser unas técnicas inocentes y neutras”. En este sentido, podrían definirse como ‘tecnologías morales’ los siguientes elementos constitutivos de dicho proceso: LFE, LES, Ley de Presupuesto, Programa de Incentivo al Docente Investigador, Evaluación Externa de las Universidades, Política de Articulación de los dos Sectores de la Educación Superior, entre otras.
Nos seguimos leyendo...
Sandra Giana  - Más dudas que respuestas....   |2010-08-21 16:11:09
Mi posición puede ser confusa y parecer ambigua, pero es que estoy de acuerdo con las dos posturas. Por un lado, entiendo que los ránkings son necesarios y es imposible tratar de evitarlos si no estamos de acuerdo. Pero también depende de las necesidades que quiera cubrir el estudiante que esté en búsqueda de una universidad para seguir sus estudios superiores, y que acude a uno de estos ránkings para encontrarla (suponiendo que el objetivo de las instituciones que participan en estas mediciones sea “capturar” estudiantes). Por ejemplo, un estudiante de nuestro país, y particularmente, de nuestra región, va a agregar otros indicadores a los planteados, dados por su propio contexto socio-cultural-económico. Va a evaluar, además, si por ejemplo posee un sistema de becas, las
medidas tomadas para evitar la deserción estudiantil, la cercanía geográfica con su domicilio, y hasta las instalaciones edilicias de los dormitorios, como menciona Pérez Rasetti citando el ránking de The Princeton Review.
La calidad, entonces, de las universidades, evaluada según estos ránkings, ¿son útiles para el ciudadano común que desea elegir dónde seguir sus estudios superiores? ¿se basa sólo en ellos para dicha elección?. No creo que sea así, por lo tanto, no creo que haya que preocuparse tanto por la influencia de los mismos.
Por otro lado, ¿es el objetivo último de las instituciones participantes, hacer propaganda para atraer estudiantes o sólo es una cuestión de “prestigio” ante la sociedad?, y si fuera este último, ¿cuál es el fin de “tener
prestigio”?. No sé, y agregué más dudas que respuestas a mi confusión general. En fin….
Elizabeth Villarroel  - Calidad de las instituciones   |2010-08-22 12:42:12
En cuanto a la calidad, considero que es dificil definir y determinar criterios comunes a todas las instituciones. Hay aspectos que pueden ser relevantes para algunos países y no para otros. Me parece importante cuando se señala que la calidad se construye previamente. Ahora bien, en la evaluación de la calidad, que importancia se le da a este proceso de construcción. Por lo que leo en este artículo, lo ejemplos apuntan a determinar un ranking a partir de productos. Perdiendo sentido el concepto de calidad que expresa el Prof. Perez Rasetti, la calidad que vamos a encontrar es la que hayamos construido previamente. Por otra parte, es importante la utilizacion de diferentes instrumentos que nos permitan tener una mirada global de la institucion en los cuales el contexto en el que se
desenvuelve esa institución también debe ser analizado.
Creo que la calidad, además de construirse previamente, la debemos analizar desde la formación profesional que continúan desempeñando los egresados. En este punto, considero dificil de poder realizar el seguimiento de esos desarrollos.
Realemente, coincido con Sandra. Es dificil señalar si uno está a favor o en contra de los rankings. Insisto en que es necesaria la evaluación pero es importante señalar los indicadores para establecer la calidad a partir de mirar el proceso de construcción de esa calidad y no quedarnos con productos.
Sandra Sanhueza   |2010-08-22 19:28:31
A esta altura es difícil no repetir lo que ya se ha dicho, pero espero sumar con mi aporte.
Acuerdo con Esteban Córdoba, en lo que refiere a que “la calidad debería ser expresada en términos de cada Universidad … de modo tal que los aspirantes conozcan los indicadores que se propuso el equipo directivo”. Es muy difícil comparar instituciones que se insertan en contextos tan diferentes utilizando un grupo de indicadores insuficientes porque no están ligados con la diversidad que presentan los ámbitos de inserción de cada una para luego ser volcados en un ranking que no expone esa diversidad.
Sí son sumamente necesarios los procesos de autoevaluación en los que las Instituciones educativas pueden ponderar en qué medida han cumplido sus objetivos y a partir de allí
reorientar sus políticas.
Gabriela y Gustavo plantean que los rankings son útiles en cuanto a la selección de productos. Y en esto creo que es así. Particularmente creo que estos rankings le sirven sobre todo a las Universidades mejor rankeadas, que saben que el permanecer en esos primeros lugares incrementará su prestigio y motivará la atracción de alumnos, docentes y fondos privados o públicos.
Coincido con Gabriela en que no pueden ser la única fuente de información para la toma de decisiones. En un ejemplo sencillo, un aspirante y su grupo familiar, a la hora de seleccionar una institución educativa quizás encuentren en el ranking una fuente de información creíble, pero al realizar la elección final seguramente entrarán en juego otras consideraciones (sobre todo si
hablamos de los países en desarrollo).
Teresa Rodríguez  - Medir inevitable   |2010-09-01 13:53:04
Partiendo de que un ranking es parafraseando a (Pérez Rasetti)"es una lista ordenada jerárquicamente, en la cual el orden es el resultado de una operación de evaluación efectuada de acuerdo a un modelo teórico compuesto por una serie o batería de indicadores y su ponderación" Si se habla de evaluación de "algo" llamese calidad, impacto, desempeño etc. sumamente subjetivo que si NO se mide no se sabe que existe. El caso de las universidades mexicanas es que esta evalución y condensación se hace atendiendo indicadores que les lleva a fondear su actividad y como la inversión es poca, pues la lucha no es justa "donde he escuchado esto", llama mi atención el comentario acerca de "que no ayudan los rankings a saber en qué medida está siendo de utilidad
para su pueblo" y por supuesto que NO ya que eso lo evaluaría el pueblo (criterios o indicadores, evaluaciones locales), más bien las condensaciones jeraquizadas deben ser atendidas en función a lo que miden o evalúan, caso de Ranking Web la presencia universitaria en la Web ya así con los demás. Agradezco este foro y la gran participación ya que es sustrato de mi tesis.
Saludos a todos

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