EL DEBATE: La cultura en la Internet del futuro

 

Por Artur Serra

Fundación i2cat, Barcelona, España.

 

El pasado día 15 de diciembre se inauguraba oficialmente en Estocolmo, Suecia, GEANT3. Se trata de la infraestructura de Internet avanzada que interconecta las diferentes redes académicas europeas. Esta potente red digital consiste en un conjunto de fibras ópticas oscuras que pueden ser iluminadas con equipos de conmutación permitiendo anchos de banda de decenas de gigabits por segundo. ¿Y cuál fue la demostración estrella en este acto? Un espectáculo de arte en tiempo real entre músicos sitos en la capital sueca y un conjunto de danza situado en Kuala Lumpur. Según la web de GEANT: “The performance was the result of extensive collaboration between international and national research networks. Music performed by the Lost Sounds Orchestra at the Museum of Modern Art in Stockholm – connected with optical fibre to SUNET, the Swedish research and education network– was captured, digitised and sent through the network to the ASEM workshop at the Kuala Lumpur Convention Centre”.

 

Sin embargo, acostumbrados a ver Internet como un producto de la comunidad científica y tecnológica, no estamos advirtiendo que una nueva comunidad, la de humanidades y de arte, está empezando a transformar dicho medio de forma dramática.

 

En octubre de 2007, en un espectáculo realizado entre Barcelona y Río de Janeiro en el marco de ArtFutura, ya pudimos experimentar este hecho de utilizar la red para realizar un espectáculo de música y danza compartida. Nos dimos cuenta que este hecho convertía a este medio más allá de una red de información y comunicación, en una red de actuación, en una “performing network”. La propia actuación musical en Brasil y su seguimiento en forma de danza en Barcelona, permitía a la red cobrar esta nueva dimensión.

 

Poco a poco se abre paso, con más fuerza cada vez, la conexión entre la Internet del futuro y el mundo de la cultura. En estos momentos en Europa, las universidades tecnológicas y los grandes operadores de telecomunicación están convenciendo a la Comisión Europea de iniciar un gran proyecto de investigación sobre la Internet del futuro. Seguimos los pasos que ya han iniciado los Estados Unidos o Japón con proyectos similares. La Internet cada vez está absorbiendo más y más servicios y necesita un rediseño en profundidad. O al menos ése es el clamor mayoritario en el mundo académico y empresarial.

 

Y por primera vez en la historia de la red, los contenidos audiovisuales de todo tipo, incluyendo los de tipo cultural, desde el cine hasta los eventos artísticos, son cada vez más relevantes para llenar dichas redes de banda ancha, tanto fijas como móviles. No es extraño que GEANT se abra por primera vez en su historia a dicho contenido. Asimismo, y también por primera vez, los investigadores y profesionales de la cultura tenemos a los mejores ingenieros TIC interesados en atraer nuestro contenido a las redes del futuro. La alianza de las nuevas tecnologías y cultura es más posible que nunca.

 

Puede que los países latinos no podamos competir con el resto del mundo en ciencias naturales. La revolución científica del siglo XVII nos cogió en la otra parte de la barrera. Sin embargo, en las primeras décadas del siglo XXI se está produciendo una nueva oportunidad para nuestros países: la convergencia de las TIC con la cultura y las humanidades. Hablamos de la posibilidad de una revolución tecno-cultural que pueda impactar tan profundamente en nuestras sociedades como lo hizo la revolución copernicana en el norte de Europa y Estados Unidos, tres siglos atrás.

 

El proyecto que ahora comenzamos, denominado Anilla Cultural y que pretende crear una infraestructura digital sobre GEANT y RedClara para la creación y difusión cultural entre artistas y profesionales de la cultura y la tecnología a los dos lados del Atlántico, persigue avanzar en esa dirección.

 

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Lo invitamos a participar de este debate. A la luz de lo argumentado por el autor, ¿considera que Iberoamérica cuenta con la infraestructura necesaria para formar parte de este giro cultural en Internet? ¿Conoce experiencias de este tipo que ya se estén poniendo en marcha? ¿Cómo podría beneficiar al acervo cultural iberoamericano la explotación de plataformas virtuales? ¿Está de acuerdo con el autor en que estamos "acostumbrados a ver Internet como un producto de la comunidad científica y tecnológica" y no como un escenario propicio para el crecimiento de la comunidad cultural?