EL DEBATE: ¿Qué debería (pre)ocuparnos sobre las prácticas de alimentación humana?

 

Por Alcira Susana Rivarosa

Universidad Nacional de Río Cuarto y CONICET, Argentina.

 

¿Cómo promover una divulgación selectiva y orientada en un campo temático de relevancia cultural como la alimentación? ¿Qué condiciones construir para que se amplíe la comprensión popular en esta temática compleja, bio-antropológica y política? 

 

En un equipo de perfil multidisciplinar nos preguntamos si podríamos sensibilizar y ofrecer otras oportunidades de comprensión, motivación, análisis crítico y reflexiones, conjugando saberes, textos, arte y expresiones múltiples, sobre el campo problemático de la alimentación. Al respecto, nos embarcamos en desarrollar un conjunto de actividades y materiales de divulgación que posibiliten el acceso, la comprensión y el ejercicio de la autonomía intelectual respecto del campo temático de la alimentación. Nos desafiamos a estudiar, diseñar y producir una serie de dispositivos, estrategias, formatos textuales y recursos didácticos más adecuados a los nuevos contextos de uso, circulación y disponibilidad del conocimiento (periodismo, cine, Internet, publicidad, literatura, arte, fotografía).

 

La alimentación humana -en su trama ecológica- es un fenómeno multidimensional y complejo que integra enfoques biológicos, antropológicos y políticos, y requiere de modelos interdisciplinarios específicos para su abordaje complejo (ciencia-sociedad-cultura-historia). Demanda e interpela con nuevos modelos conceptuales algunos significados socio-cognitivos y políticos en su comprensión sobre las prácticas alimentarias, atravesadas por contrastes y contradicciones ideológicas y culturales (alimentos transgénicos, producción artesanal, mitos y prejuicios alimenticios, bulimia y anorexia, subalimentación, desnutrición, colesterol, cardiopatías, stress alimenticio, salud y calidad de vida, consumo y tecnología, hambre y soberanía alimentaria). El campo temático de la alimentación pone en debate diversas perspectivas teóricas y populares, antropológicas, políticas, económicas y tecno-científicas, tensionando núcleos de problematización de relevancia cultural en nuestras sociedades. En particular, con los emergentes procesos de alfabetización científica y ciudadana a partir de prácticas comunicativas y educativas, tanto en ámbitos formales como no formales (escuelas, centros de formación, dispensarios, municipios, ONG, centros de salud). (1)

 

En diversos estudios hemos podido analizar cómo los estilos culturales, las rutinas y los gustos personales, las posibilidades económicas, condicionan el comer, el deseo de comer y el poder comer. (2) Las personas no comemos calorías, sino comidas, tampoco comemos productos, sino platos, y para hacer platos hay que combinar productos que dependen del contexto, las rutinas, la tradición, la disponibilidad y el saber hacer. Por otra parte, en la escolaridad esta noción es bastante descriptiva y con poca referencia a su significación cultural, económica e histórica social. Su centralidad en lo bio-fisiológico no es suficiente para promover cambios conceptuales profundos a nivel actitudinal (hábitos y rutinas), tornándose imprescindible un abordaje axiológico y contextualizado a partir de nuevos textos que dialoguen con las culturas, las historias de prácticas humanas e ideológicas o las tensiones político-económicas que le imprimen sentidos múltiples. Estas miradas son las que le otorgan ese valor complementario, para crear oportunidad de cuestionarse y no sólo informarse sobre esta problemática.

 

¿Qué decidimos hacer? Nos (pre)ocupamos de realizar una revisión y caracterización de los sistemas de mediación cultural vigentes que refieren a la noción de alimentación (publicidades, films, textos literarios, fotografías, artículos de divulgación, textos periodísticos, representaciones artísticas). (3) Luego seleccionamos productos textuales y telemáticos considerando contexto, historia y adecuación cultural con los enfoques complejos de esta noción. Hoy estamos preparando e-books, cortos publicitarios y sitios web con múltiples textos compilados y otros de diseño de autor: películas, publicidades, fotografía y literatura. ¿Por qué estos textos?

 

Las películas y el cine. Los films se han servido de la alimentación como vía para reflejar el intercambio de afectos, pasiones, ideas o creencias, dando cuenta de una rica antropología de prácticas e identidades culturales. Las escenas de cocina y de comidas como acto social posibilitan la comunicación y el fluir de sentimientos y subjetividades. Presentes desde siempre en la gran pantalla, han tomado mayor protagonismo en las décadas del 70, 80 y 90 (afecto, placer, consumo, poder, hambre y dolor - http://www.unrc.edu.ar/unrc/estudiar/arte.php).

 

La publicidad. La lectura de diversidad de publicidades contribuye a develar los sentidos psicológicos, estéticos y políticos-económicos que atraviesan su expresión y que configuran una mediación intersubjetiva muy rica para analizar las tramas de seducción, poder, convencimiento y confiabilidad ciudadana. (http://ar.linkedin.com/in/pablopedrotti).

 

La fotografía. Hemos diseñado un concurso fotográfico nacional (Facebook: “Escenas y prácticas de alimentación: Fotobocado”) para “divulgar la idea e incluir la mirada popular”, recuperando, a través de la fotografía, múltiples situaciones, contextos e historias de cocina como forma de expresión social y cultural. La foto permite ir mucho más allá del registro llano de la realidad a través del talento creativo y el espíritu comunicador del fotógrafo, capturando la naturaleza compleja de estas prácticas. La agenda de fotos que participan, se compila luego para esa tarea cuidadosa de alfabetización alimentaria que organizaremos con formadores de formadores.

 

La literatura. Hemos recuperado cuentos, narrativas, leyendas e historias latinoamericanas compilando algunos textos que poseen una curiosa y apasionante combinación de saberes, mitos, fantasías, arte y vivencias. Son potentes vías alternativas de sensibilización, de análisis de prejuicios y creencias populares sobre las prácticas antropológicas alimentarias, dando lugar a promover pensamientos, meta-reflexión y emociones a veces olvidadas.

 

En este recorrido, al día de hoy, nos encontramos diseñando espacios de comunicación y formación con profesionales y referentes claves de ámbitos múltiples (centros de salud, dispensarios, publicistas, nutricionistas, profesores, propuestas de alfabetización popular). Nos interesa, en primer lugar, poner a disposición este conjunto de de materiales producidos favoreciendo diálogos, debates y reflexión, valorando críticamente su significado como propuesta de divulgación selectiva y orientada sobre esta temática. (4) Y en un segundo lugar, poner en vidriera pública que, para efectuar una divulgación con conciencia de cambio, es imprescindible apostar a una tarea compartida entre sujetos, conocimientos, experiencias, creatividad e ignorancias múltiples. En particular, atrevernos a consensuar el sentido social y político de la divulgación con compromiso ético, lo que implica asumir un valor de equidad y humanidad respecto no sólo del hecho de saber y poder comer, sino, y sobre todo, a reconocer por qué podemos y debemos reclamar como ciudadanos ese derecho universal.

 

 

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Referencias bibliográficas

 

(1) Disponible en: http://intersecciones.psi.uba.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=195:historia-del-comer-lazo-social-y-tradicion-cultural&catid=10:vigencia&Itemid=1.

(2) Rivarosa, A.; De Longui, A. y Astudillo, C. (2011): “Dilemas sobre el cambio de teorías: la secuenciación didáctica en una noción de alfabetización científica”, Revista Electrónica de Enseñanza de las Ciencias (REEC), vol. 10, nº 2.

(3) Echeverría, J. (2000): “Educación y tecnologías telemáticas”, Revista Iberoamericana de Educación de la OEI, nº 4.

(4) CENIEH-FECYT (2012): Comunicación Social de la Ciencia. Estrategias y retos. Disponible en: www.cenieh.es.

 

 

Publicado el 6 de abril de 2015