EL DEBATE: Contra-pedagogía ambiental. Los desafíos de la educación ambiental en el Antropoceno


Por Karl Bohmer y Jorgelina Sannazzaro

Departamento de Sociología, Universidad Alberto Hurtado, Chile.

Desde fines de los años 60 se ha venido estructurando un cuerpo teórico y sobre todo de acción en torno a la educación ambiental. A partir de la llamada conferencia de Río en 1992 se ha instalado la noción de una educación para el desarrollo sustentable (EDS), que, para allanar las controversias que han surgido por esta noción, aquí denominaremos educación ambiental para la sustentabilidad.

No existe sociedad humana que no tenga impacto sobre el medio o que no lo transforme. Lo que ha cambiado son las dimensiones y los alcances de estas transformaciones. Ello se evidencia en forma «dramática» en relación a aquellos elementos que hemos consensuado llamar bienes comunes y de la biósfera en general. Estas transformaciones son de tal magnitud que algunos autores han propuesto una nueva era geológica: el llamado Antropoceno. Es decir, una etapa de la evolución terrestre moldeada por los seres humanos.

Más allá de las discusiones acerca de la pertinencia del concepto, caracterizaremos al Antropoceno brevemente como las consecuencias del despliegue del sistema urbano-agro-industrial a escala global, un incremento poblacional mundial sin parangón y el hiperconsumismo, producto y sustento a la vez de un crecimiento económico nunca antes visto. Este crecimiento se basa en la explotación de recursos energéticos baratos de origen fósil (petróleo, gas, carbón), una explotación insaciable de agua, minerales y biomasa, y una reducción acelerada de la biodiversidad. También encontramos una abundante fuerza de trabajo asalariada y no asalariada (doméstica, casi siempre femenina) que genera todo tipo de «externalidades” ambientales negativas (residuos, polución, conflictos e injusticias ambientales). Todo ello produce un paisaje global artificiado y poshumano.

Lamentablemente, muchas de las experiencias de educación ambiental, en su versión de formación de formadores o en su aplicación práctica, refuerzan una visión individualista/voluntarista de la temática, sierva de la gestión ambiental de la economía verde, donde el “reciclaje” es la estrella. Este abordaje de la educación ambiental no sólo es insuficiente, sino a la vez contraproducente, ya que impide que tomemos conciencia para llevar adelante las acciones necesarias que se requieren con imperiosa urgencia en el ambiente socio-ecológico. No debemos olvidar que el Antropoceno, en su cara más cruda, también tiene “siempre un lado existencial, sufriente” (Beck, 2008: 31).

En un ámbito más amplio, que excede pero a la vez recubre lo ambiental, Rita Segato nos invita a pensar contra-pedagogías, en especial aquella de la crueldad. Llamamos «pedagogías de la crueldad» a “todos los actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas” (Segato, 2018: 11). Esto supone “la captura de algo que fluía errante e imprevisible, como es la vida, para instalar en su lugar la inercia y esterilidad de la cosa mensurable, vendible, comprable y obsolescente, como conviene al consumo en la actual fase apocalíptica del capital” (Segato, 2018: 11). Contra este proyecto histórico de las cosas, Segato propone el proyecto histórico de los vínculos.

Pensar la educación ambiental implica la posibilidad de construir un punto de vista crítico sobre nuestros actuales modos de existencia, que incluye nuestra relación intra-especie, en su dimensión tanto intra como intergeneracional. Para ello necesitamos no sólo pensar una contra-pedagogía —donde la libertad y el pensamiento crítico, aun con sus limitantes, estén en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje—, sino también, y de modo muy optimista, apostar por el lazo con otros distintos y la reconstitución de los vínculos de cuidado.

¿Cómo lograr que la educación deje de ser un instrumento para perpetuar la cultura dominante, es decir, la de la racionalidad funcional e instrumental y de la preponderancia de la economía, del consumo y de la tecnología instrumental?

¿Qué se requiere para lograr espacios que permitan la reflexión crítica sobre la propia cultura, en forma autónoma, no dirigida, respetando la libertad de elección de los participantes en los procesos formativos, con el fin de cerrar el círculo vicioso de la reproducción de los actuales cánones culturales?

Referencias bibliográficas

ALAN, B. y RIVIOU, K. (2014): “Shaping Competence: Quality in Transformative Learning for Schools”, en C. M. Stracke, U.-D. Ehlers, A. Creelman y T. Shamarina-Heidenreich (Eds.): Changing the Trajectory – Quality for Opening up Education. Disponible en: http://www.learning-innovations.eu, pp. 41-48.

BECK, U. (2002): La Sociedad Del Riesgo Global, Madrid, Siglo XXI.

DESCOLA, P. (2016): Diversidad de Naturalezas, Diversidad de Culturas, Capital Intelectual.

DOBSON, A. (2007): «Environmental Citizenship: Towards Sustainable Development», Sustainable Development, n° 15, pp. 276–285.

SEGATO, R. (2018): Contra-pedagogías de la crueldad, Prometeo.

SLOTERDIJK, P. (2000): Normas para el parque humano; Una respuesta a la carta sobre el humanismo, Madrid, Siruela.

Publicado el 22 de abril de 2019

13 comentarios

  1. En actualidad no existe naturaleza que se encuentre libre de la intervención del ser humano; aunque se piense que en algunos rincones del mundo existen lugares prístinos, algún decreto o ley ha hecho que se encuentren así, lo que inevitablemente los convierte en naturaleza antropizada. Desde siempre animales, plantas e insectos han modificado los ecosistemas en los que viven y se relacionan; pero si se piensa al ser humano como un organismo más dentro de la naturaleza, ¿por qué las modificaciones que realiza se consideran menos naturales que las de otras especies? Quizás la respuesta se pueda encontrar en la intensidad y escala de esas intervenciones, sin precedentes en la historia del planeta; así como también en el hiperconsumismo, la sobrepoblación y en el sistema económico que sólo sirve a los intereses del mercado.
    Como consecuencia, tal como se reconoce en el texto del debate, se postula que nos encontramos en la era geológica del Antropoceno. Sin embargo, considero al Antropoceno más como un “evento-límite” que una era geológica, al igual que Haraway (2016), quien argumenta que “el Antropoceno marca discontinuidades graves; lo que viene después no será cómo lo que vino antes. Pienso que nuestro trabajo es hacer que el Antropoceno sea tan corto y leve como sea posible y cultivar, unos con los otros, en todos los sentidos imaginables, épocas por venir en las cuales se puedan reconstituir los refugios” (p. 17). Refugios de cohabitación y re-creación para la vida más-que-humana, que, con la creciente industrialización, contaminación e individualismo, han ido pereciendo.
    Considero que en la educación ambiental para la sustentabilidad puede estar la clave, donde no sólo se desarrolle el pensamiento crítico, sino también el pensamiento propositivo. Ambos deben ser inseparables.
    Para intentar dar respuesta a las preguntas, es fundamental relevar el papel y el valor que puede jugar la interculturalidad en la educación, la cual no sólo reconoce la existencia de otras culturas y formas de vida, sino que “es un proceso permanente de relación, comunicación y aprendizaje entre personas, grupos, conocimientos, valores y tradiciones distintas, orientada a generar, construir y propiciar un respeto mutuo, y un desarrollo pleno de las capacidades de los individuos, por encima de sus diferencias culturales y sociales” (Walsh, 2005, p. 4). Esto permite no sólo darle cabida a la ciencia, la tecnología y los conocimientos hegemónicos; sino también vislumbrar, discutir y crear juntos; en conjunto, con otras maneras de hacer y ver la vida, tal como lo buscan las meta-ciudadanías ecológicas (Gunydas, 2009) o Descola (2010), invitándonos conocer y crear otros mundos posibles.
    Los seres humanos somos naturaleza y así como esta cambia, nosotros también podemos cambiar. Hay que salir al mundo y crear nuevos vínculos y parentescos con los demás seres también van dando vida los diferentes ecosistemas. Hay que buscar aliados en esos mismos terranos o en vez de reconstituir los refugios, pronto estaremos creando cementerios nucleares, al más puro estilo de Onkalo (Into Eternity, 2009), POR TODA LA TIERRA.

    Referencias bibliográficas

    Descola, P. (2016). Diversidad de Naturalezas, Diversidad de Culturas. Ed. Capital intelectual. Primera parte: El maestro ignorante presenta.

    Gudynas, Eduardo. 2009. “Ciudadania Ambiental y Meta-Ciudadanias Ecologicas. Revision y Alternativas En America Latina.” Pp. 58–101 in Urgencia y utopía frente a la crisis de civilización, edited by Javier Reyes Ruiz y Elba Castro Rosales. Retrieved (https://revistas.ufpr.br/made/article/download/13954/10885).

    Haraway, D. (2016). Antropoceno, Capitaloceno, Plantacionoceno, Chthuluceno: Generando relaciones de parentesco. Revista Latinoamericana de Estudios Críticos Animales, I, 15-26.

    Walsh, K. (2005). La interculturalidad en la educación. Perú: UNICEF.

  2. Es interesante lo que plantea Segato sobre la contrapedagogía, y sin duda poder darle una vuelta a la pedagogía tradicional no es tarea fácil, sobre todo en un país como Chile, donde la carrera docente no esta bien valorada, y en muchos casos quienes optan por este camino a menudo no lo hacen por vocación, generando una suerte de desinterés sobre la enseñanza crítica, y se centran en transmitir conocimientos básicos relacionados, la mayoría de las veces, a un bombardeos de información y datos cuya aplicación práctica no queda del todo clara. Por lo demás, los mecanismos pedagógicos tradicionales se han centrado en normalizar el conocimiento, dejando de lado las particularidades de cada individuo dentro de este engranaje, lo que importa no es ayudar a los niños y niñas a poder desarrollarse íntegramente, potenciando sus características individuales, sino que trata de generar una gran masa con capacidades similares, capacidades que en un futuro les permitan formar parte de un sistema laboral donde las tareas a desempeñar, son la mayoría de las veces mecánicas y no requieren de una aplicación de conocimiento avanzado.

    Tomando en cuenta lo anterior, creo que para responder a la primera pregunta es necesario partir por educar a los educadores, que se les haga entender que su rol no es importante en la medida en que se logren los estándares fijados por una evaluación estándar, sino que va mucho más allá, que importa porque son personas las que están del otro lado absorbiendo toda esta información y conocimiento del mundo, y que esas personas son además los que escribir dicho futuro. Es así como el papel de los educadores se vuelve mucho más complejo, ya que no basta con ceñirse a un programa de educación estándar, sino que requiere de involucrarse a un mayor nivel, de enseñar sobre el respeto por todos y por todo, que el valor de las cosas no es únicamente monetario y cuantificable, que los seres humanos somos una especie más dentro del gran árbol de la vida, y que no podemos existir independiente de nuestro entorno. Mi crítica no puede ir solo sobre la educación ambiental, ya que considero que la educación en si misma presenta grandes falencias en todos los niveles, las cuales evidentemente tienen repercusiones en cualquier temática que se quiera abordar, incluyendo a la educación ambiental. No obstante, quizá el ámbito más complejo de la educación ambiental, es poder establecer mecanismos que permitan incluir esta temática en todos los demás campos de la enseñanza, ya que esta no puede ni debe ser vista como una materia más, ya que el medioambiente es todo lo que nos rodea, y es lo que engloba a todo el resto de las disciplinas, de una manera u otra. En todo caso, considero que este tema debe ser discutido en profundidad en el corto plazo, pues los problemas actuales requieren soluciones complejas que no pueden hacerse esperar.

    Respecto a la segunda pregunta, no estoy seguro de como poder abordarla, porque por el solo hecho de pertenecer a una cultura determinada, venimos con una importante carga de información que determina en gran medida lo que somos capaces de pensar y racionalizar. Con esto no estoy diciendo que sea imposible lograr lo que se propone, pero si que requiere de un nivel de conciencia avanzado para dar un paso atrás y tener una visión completa y libre de prejuicios de los panoramas socioculturales en los que nos desenvolvemos día a día. Puede que una manera efectiva de comenzar a plantear estos desafíos sea a partir de las experiencias comparadas, puesto que en la medida que se conozcan y reconozcan otras realidades culturales, es posible que las mentes sesgadas encuentren un poco de iluminación que les permita comprender que su cultura es una de tantas, y que estas se sostienen en relatos creados por personas que existieron siglos atrás, cuyas realidades diferían en muchos aspectos de la realidad actual, siendo necesario actualizar los relatos que le dan coherencia a la cultura actual.

  3. Es interesante lo que plantea Segato sobre la contrapedagogía, y sin duda poder darle una vuelta a la pedagogía tradicional no es tarea fácil, sobre todo en un país como Chile, donde la carrera docente no esta bien valorada, y en muchos casos quienes optan por este camino a menudo no lo hacen por vocación, generando una suerte de desinterés sobre la enseñanza crítica, y se centran en transmitir conocimientos básicos relacionados, la mayoría de las veces, a un bombardeos de información y datos cuya aplicación práctica no queda del todo clara. Por lo demás, los mecanismos pedagógicos tradicionales se han centrado en normalizar el conocimiento, dejando de lado las particularidades de cada individuo dentro de este engranaje, lo que importa no es ayudar a los niños y niñas a poder desarrollarse íntegramente, potenciando sus características individuales, sino que trata de generar una gran masa con capacidades similares, capacidades que en un futuro les permitan formar parte de un sistema laboral donde las tareas a desempeñar, son la mayoría de las veces mecánicas y no requieren de una aplicación de conocimiento avanzado.

    Tomando en cuenta lo anterior, creo que para responder a la primera pregunta es necesario partir por educar a los educadores, que se les haga entender que su rol no es importante en la medida en que se logren los estándares fijados por una evaluación estándar, sino que va mucho más allá, que importa porque son personas las que están del otro lado absorbiendo toda esta información y conocimiento del mundo, y que esas personas son además las que escribir el futuro. Es así como el papel de los educadores se vuelve mucho más complejo, ya que no basta con ceñirse a un programa de educación estándar, sino que requiere de involucrarse a un mayor nivel, de enseñar sobre el respeto por todos y todo, que el valor de las cosas no es únicamente monetario, que los seres humanos somos una especie más dentro del gran árbol de la vida, y que no podemos existir independiente de nuestro entorno. Mi crítica no puede ir solo sobre la educación ambiental, ya que considero que la educación tradicional en si misma presenta grandes falencias, las cuales evidentemente tienen repercusiones en cualquier temática que se quiera abordar, incluyendo a la educación ambiental. No obstante, quizá el ámbito más complejo de la educación ambiental, es poder establecer mecanismos que permitan incluir esta temática en todos los demás campos de la enseñanza, ya que esta no puede ni debe ser vista como una materia cualquiera, ya que el ambiente es todo lo que nos rodea, y es lo que engloba a todo el resto de las disciplinas, de una manera u otra. En todo caso, considero que este tema debe ser discutido en profundidad en el corto plazo, pues los problemas actuales requieren soluciones complejas que no pueden hacerse esperar.

    Respecto a la segunda pregunta, no estoy seguro de como poder abordarla, porque por el solo hecho de pertenecer a una cultura determinada, venimos con una importante carga de información que determina en gran medida lo que somos capaces de pensar y racionalizar. Con esto no estoy diciendo que sea imposible lograr lo que se propone, pero si que requiere de un nivel de conciencia avanzado para dar un paso atrás y tener una visión completa y libre de prejuicios de los panoramas socioculturales en los que nos desenvolvemos día a día. Puede que una manera efectiva de comenzar a plantear estos desafíos sea a partir de las experiencias comparadas, puesto que en la medida que se conozcan y reconozcan otras realidades, es posible que las mentes sesgadas encuentren un poco de iluminación que les permita comprender que su cultura es una de tantas, y que estas se sostienen en relatos creados por personas que existieron siglos atrás, cuyas realidades diferían en muchos aspectos de la realidad actual, siendo necesario actualizar los relatos que le dan coherencia a la cultura actual.

  4. Tomando en cuenta la historia de la educación ambiental, considero que si bien ha habido intenciones o intentos de hacer algo con respecto al tema, la mayor parte de los acuerdos queda simplemente en una constante declaración de principios, sin tener una forma clara y concreta de cómo implementarla y ejecutarla a nivel de políticas públicas.
    Da para reflexionar las décadas que han tenido que pasar para intentar llegar a un plan de acción en torno a la educación ambiental, que a mi parecer se ha basado en la eficacia de buscar formas que no generen un impacto mayor en el sistema socioeconómico que actualmente llevamos, más que buscar formas eficiencia frente a la urgencia ambiental en la cual nos encontramos.
    Con respecto a la primera pregunta, desde un punto de vista general para lograr que la educación deje de ser un instrumento que perpetuar la cultura dominante, ésta debe dejar de estar diseñada solo para satisfacer las necesidades que exige el actual sistema, que más que educación hoy en día siento que existe un grado de “adiestramiento colectivo”, que te prepara para cumplir lo establecido y el éxito se traducirá en cuanto dinero ganas o podrás ganas eludiendo los efectos y/o impactos que puede genera esto a nivel personal (proceso altamente estresante/frustrante y como afecta a la salud) y a nivel ambiental (altamente contaminantes). Frente a este panorama la educación debe ser re-diseñada y estar orientada al descubrimiento personal y desarrollo integral de las personas vinculándolas con el ambiente del cual somos parte. Y con esto aspirar a una “nueva cultura” donde el desarrollo económico se adapte a ella y no sea al revés.
    Se me hace complejo responder la segunda pregunta, y en una reflexión muy amplia diría que se requiere de tiempo e interés por parte de las personas en querer generar o ocupar espacios que permitan la reflexión crítica sobre la propia cultura, pero considerando que la vida moderna implica una reducción del tiempo libre y se asocia a elevados niveles de estrés , el poco tiempo libre que se tiene se invierte en descansar o en recrearse, lo que hace poco atractiva (“agotador”) la idea de invertir ese poco tiempo en reflexionar. Pero por otro lado si nos damos el tiempo de reflexionar cuando nos vemos afectados directa e individualmente como personas. ¿Es parte del ser humano tener que llegar a una situación límite para darse el tiempo de reflexionar o todo es «culpa» del sistema?

    Tratando de focalizar le respuesta, creo que un espacio propicio para desarrollar la reflexión crítica es el periodo de formación de una personas (donde tenemos tiempo e interés), y que vaya más allá de la etapa escolar, que es fundamental el rol activo de la educación superior en seguir fomentando y desarrollando el pensamiento crítico en las diversas carreras técnico-profesionales que se imparten, para obtener una noción más amplia de cómo mi “rubro” impacta en el entorno y como se puede contribuir a soluciones integrales de problemáticas desde el “qué y cómo hacer profesional”.

  5. A mi parecer, y después de leer detenidamente el texto en el que se basa este debate y los posteos publicados hasta este momento (3), la educación en Chile (para localizar un poco más el foco de este debate, pues no conozco tantas otras realidades educativas distintas a la de nuestro país) podría perfectamente seguir siendo un instrumento para enseñar economía, consumo y tecnología instrumental. ¿Cómo? Cambiando los conceptos previamente construidos, de-construyéndolos y volviendo a darles significado cambiando el modelo del ser humano «eje central del mundo» a un modelo de interdependencia «persona – medio ambiente». Reemplazar el concepto de economía lineal por economía circular, transformar el concepto de consumo/consumismo en consumo consciente y re-concebir la tecnología como un instrumento al servicio del bien común de esta inter-relación ser humano – medio ambiente.

    Lo anterior nos conduce a intentar responder qué es lo que se requiere, entonces, para lograr que la educación ambiental estimule en los estudiantes esta deconstrucción y replanteamiento de la trilogía economía-consumo-tecnología instrumental. Según mi perspectiva, sí es posible enseñar a nuestros alumnos que existen otras maneras de hacer y ver la vida distinta a lo que hemos conocido hasta hoy. Estoy de acuerdo con lo que comenta Ítalo Gallardo en su post, que los educadores deben despertar y ayudar a desarrollar en sus estudiantes un pensamiento crítico y propositivo frente a la manera de cohabitar de las personas con su comunidad y el medio ambiente. Sin embargo, adicionalmente, yo agregaría que además es necesario estimular la participación ciudadana, la proactividad y la colaboratividad como herramientas indispensables para la sana comunión de las personas y su entorno socioambiental.

    ¿Y cómo se logra todo esto en un sistema de educación tan estandarizado y orientado al logro de metas centradas en calificaciones? Mientras esperamos paciente o impacientemente a que este paradigma mute a otro más nutritivo, podemos y debemos aportar desde nuestras experiencias, desde nuestros escritorios, desde nuestras aulas, desde nuestros proyectos, desde nuestra participación ciudadana, desde nuestro ejemplo y desde el ACTIVISMO.

  6. A la hora de encontrar una solución o vía alternativa que contribuya al mejoramiento del medioambiente, es necesario ser conscientes de las dificultades que se presentan dado el contexto actual. Con esto me refiero a que los modos de producción y formas de organización política actúan de tal forma que sus efectos en las diversas esferas de la vida se ven afectadas. La vida de seres humanos y no humanos es guiada por un modelo destructivo y desigual, en donde prima el valor de cambio por sobre cualquier valor y significado hacia un ser particular. Los procesos de individualización y monetarización han llevado a que hoy nos encontremos en un punto crítico, ya casi irreversible, el Antropocentrismo.
    Esta manera de nombrar al periodo actual, no lo relacionaría directamente con una etapa geológica, sino más bien una era social, es donde los aspectos culturales, políticos y económicos se encuentran dominados por fuerzas hegemónicas como lo es el capital. Este modelo de vida, posiciona al ser humano por sobre las otras y distintas especies existentes en el mundo que nos rodea, de esta forma, la humanidad asume de cierta forma el privilegio del control y aprovechamiento de otros. Estos otros que vendrían siendo seres no humanos, flora y fauna, espacios, materiales, que, de acuerdo al posicionamiento de seres, serían inferiores, por lo que el ser humano podría utilizar, explotar y aprovechar de manera indiscriminada.
    Esta forma de pensar/actuar, es lo que nos ha llevado a un punto crítico, en que se ha aprovechado insaciablemente las bondades de la naturaleza en beneficio y consumo humano, lo cual ha provocado efectos y daños profundos en los diversos ambientes que habitamos. A partir de esto, al conocer lo que produce la intervención humana, es que debiésemos comenzar a tomar conciencia sobre nuestros actos. El reconocer nuestros privilegios y que nuestras prácticas como especie afectan a una totalidad, es el primer paso para observar de otra manera el panorama presentado.
    La invitación es a (re)pensar la relación que tenemos con otros seres, involucrarnos desde el cuidado y la atención, la comprensión de los procesos de vida, los tiempos y ciclos, las particularidades y desde la coexistencia. De cierta forma, abstraernos de estas prácticas antropocéntricas de las cuales ya conocemos sus efectos, más bien la idea es reconocernos en la naturaleza, entendiendo que esta no es un ente/ser externo a nosotros, sino que nos corresponde y si logramos de cierta forma equilibrar nuestras prácticas y nivel de intervención, es posible que exista una mínima posibilidad de revertir los daños que hemos causado.
    En este punto entra la educación ambiental como protagonista, siendo una herramienta reveladora, capaz de (re)educarnos si le otorgamos un enfoque comunitario y relacional. La educación deja de ser instrumental o funcional en el momento en que se despoja de las pretensiones del antropocentrismo, al crear y reforzar dinámicas comunitarias y participativas, dejando a un lado el conocimiento individual, promoviendo el intercambio de saberes y experiencias desde la comunicación. Permitiendo la reflexión crítica hacia las formas en que se han estado haciendo las cosas el último tiempo, tomando conciencia de que este proceso de aprendizaje es capaz de educar seres conscientes, que reconozcan el valor del entorno y que puedan coexistir con la naturaleza sin explotarla.

  7. Las sociedades humanas pertenecen al mundo natural, donde las interacciones con el medio son parte de nuestra relación con la Naturaleza; concepto del que nos hemos disociado, asumiendo una dualidad entre cultura y naturaleza. Esto a su vez está apoyado por los sistemas de vida actuales en los que hemos acelerado los procesos de cambio en los ecosistemas.

    En este sentido creo que la educación ambiental, bajo un paradigma de crecimiento económico que no considera los límites ecológicos, se vuelve simplista, puesto que aborda las problemáticas ambientales desde elementos superficiales y no desde los verdaderos causantes de estos cambios globales. Por lo tanto la educación ambiental no se considera como un eje transversal en las sociedades; visión necesaria para encontrar soluciones en un mundo cambiante.

    Desde esta perspectiva, la contra-pedagogía planteada por Rita Segato, toma sentido al considerar la necesidad de establecer un proyecto basado en vínculos y no en cosas, como ocurre hoy.

    Intentando dar respuesta a lo planteado, para dejar de perpetuar la cultura dominante, considero que la educación ambiental debiera ser abordada de manera transversal y no solo desde una perspectiva curricular. Enfocando las acciones en las vivencias, en reconstruir lazos con la naturaleza -aquella que parece lejana- y recontruyendo vínculos a nivel de sociedades; entendiendo que somos una parte más del engranaje. Para esto, se hace relevante entender que existen múltiples formas de saberes que aportan desde diversas perspectivas a la relación con este medio natural, del que nos hemos separado a partir de las construcciones sociales y una superioridad adquirida en el transcurso de la historia. Esto saberes y prácticas derivadas de la multiculturalidad pueden ser un enfoque y un acercamiento a una contra-pedagogía y al salir de esta superioridad nos entenderemos como entes dependientes de la naturaleza.

  8. Concuerdo con lo planteado en el concepto de Antropoceno desarrollado por Paul Crutzen, al señalar que el impacto humano a gran escala ha causado devastación de especies y un irreparable deterioro ambiental al planeta. Esta llamada ‘edad del hombre’ se viene dando con mayor intensidad desde la Primera Revolución Industrial en el siglo XVIII, la cual “estuvo marcada por el cambio ambiental que emanó del capitalismo atlántico-céntrico. Una transformación de paisajes y ambientes muy rápida que afectó una región del planeta tras otra” (Moore, 2016: 109), en donde el capital sería el protagonista principal de estos catastróficos cambios, que constantemente nos llevan a cuestionar la dañina interferencia de la economía en todos los ámbitos de la sociedad. Es por ello que también sería pertinente incorporar el concepto de Capitaloceno acuñado por Jason Moore, ya que en definitiva, la proliferación de esta economía liberal y posteriormente neoliberal es por el capital, evidenciando lo que Beck llamó una sociedad de riesgo, donde esta se preocupa principalmente por los procesos de individualización y de fragmentación social; cultura que hoy anhelamos revertir.

    La educación es sin duda una de las herramientas más poderosas que poseemos para lograr algún cambio efectivo en el paradigma cultural actual, por dicha razón se han plasmado diversos proyectos de educación ambiental desde la década del 70’, entendiendo que se deben incorporar realidades económicas, sociales y ecológicas de cada sociedad. El problema en Chile es que la educación ambiental no ha ingresado por completo al curriculum nacional, es más, durante sus inicios en la década del 80’ la educación ambiental fue transmitida por diversas ONG, que generaron variadas publicaciones sobre el tema, pero no fue hasta 1990 que aparece la Ley 19.300 de Bases Generales del Medio Ambiente. Desde entonces solo se ha logrado la incorporación de lineamientos generales sobre temáticas ambientales en algunas asignaturas del curriculum, lo cual se hace bastante insuficiente para la visión de Chile para el desarrollo sustentable en el 2050. En cuanto a esto, Gudynas plantea la polisemia del término sustentable y junto a ello un conjunto de posturas, en donde Chile podría ser clasificado con ‘un desarrollo sostenible débil’, debido a que este “responde directamente al crecimiento económico, y que los cambios se procesan en especial en el marco del mercado, aceptando distintas formas de mercantilización de la Naturaleza, y aplicando innovaciones científico-técnicas” (Gudynas, 2011: 80), concordando así con lo propuesto en el Informe de Brundtland (1987).

    Aquí es cuando se deriva otro de los problemas educacionales que posee Chile, ser un sistema educativo de mercado, en donde los colegios más costosos aseguran realmente calidad en su educación, ‘calidad’ que hasta el momento se sigue midiendo con instrumentos estandarizados, que por cierto dejan de lado temáticas tan importantes como las ambientales. Uno de estos instrumentos es el SIMCE, el cual según la Agencia de Calidad de la Educación contribuye al “mejoramiento de la calidad y equidad de la educación, informando sobre los logros de aprendizaje de los estudiantes en diferentes áreas de aprendizaje del currículo nacional, y relacionándolos con el contexto escolar y social en el que estos aprenden”. Sin embargo, en la práctica los colegios se ven obligados a enfocar sus esfuerzos en lograr mejores puntajes en vez de ampliar la visión educativa.

    Para lograr revertir tantos males en la educación se necesita una contra-pedagogía del poder que deje atrás gran parte de lo que concebimos en la actualidad, y para lograr esto es necesaria la incorporación completa de temas ambientales al curriculum actual para educar desde la primera infancia, y es lógico que también se debería incluir esta materia en todas las mallas curriculares de las carreras de pedagogía, para que el conocimiento no quede plasmado solo en el papel, sino que desde la toma de conciencia de todos los agentes involucrados, para que los niños y niñas lleguen efectivamente a desarrollar un sentido de responsabilidad y participación ciudadana sobre el cuidado con el medio ambiente.

    Para finalizar, discrepo con la llamada insuficiencia del reciclaje, pues esta gestión ambiental bien trabajada puede inicialmente concienciar a partir del nuevo conocimiento adquirido, para posteriormente involucrar al alumnado en proyectos mucho más influyentes, según el progreso de los objetivos delimitados por el plan de educación ambiental a desarrollar. No creo que existan acciones demasiado pequeñas o contraproducentes cuando se trata de la defensa del medio ambiente, pues podríamos catalogar a las protestas en la misma categoría que el reciclaje, pero Greta Thunberg nos ha demostrado que su movimiento “Fridays For Future” ha llegado a sensibilizar a una gran cantidad de población que antes no pensaba en defender causas ambientalistas, movilizando a millones de jóvenes en la marcha del 15 de marzo 2019. La preocupación por el planeta es una lucha que tiene espacio en todos los canales de comunicación y medios de expresión, lo cual considero válido para que la población reflexione sobre temas que en las escuelas hoy en día no se están tratando. Podemos encontrar mensajes sobre la urgente necesidad de prestar atención a los problemas del medio ambiente incluso en la recién estrenada película Avengers EndGame, en donde el mensaje es que el villano Thanos decide equilibrar el universo aniquilando a la mitad de la población, algo similar a la teoría que Thomas Malthus señaló en 1798 sobre las catástrofes que produciría una sobrepoblación. Luego de esta eliminación masiva, una escena muestra a Thanos disfrutando de la sustentabilidad y del autoabastecimiento, pasando de una vida agitada a la paz entre la naturaleza. Así, entre otros aspectos señalados en el film, se manifiesta una toma de conciencia del daño que atraviesa la tierra, pero lo importante es entender que poco y nada se puede hacer ante el desconocimiento generalizado de problemáticas actuales, por lo que debemos llevar a la población a cuestionar sucesos sobre todo en el país, tales como la pertinencia de que Chile sea la sede de la COP25, o de las polémicas por la aprobación del TPP-11, y de esa manera, dejando el individualismo e involucrándose colectivamente en estos asuntos, lograr la incorporación de una real educación ambiental.

  9. Educar en metodologías centrada en el protagonismo de los actores, DAR VOZ. La importancia de la palabra, Ecología Ambiental vs Ecología Humana, desde el diálogo amoroso ( Julio Alejandro Jelvez, 2019, Seminario de Educación Ambiental para la Educación Básica y Media) y apreciativo dando valor y dignidad, desde el desarrollo del potencial humano.
    Eleanora Roosevelt, Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, predijo “La libertad exige mucho de todo ser humano. Con la libertad llega la responsabilidad. Para la persona renuente a crecer, la persona que no desea asumir su propia responsabilidad, es una perspectiva atemorizante”.
    En 2017, Manifiesto Antropoceno en Chile. Un grupo de 12 académicos/as, pensadores/as, activistas y profesionales de diferentes disciplinas, se reunieron en la Estación Costera de Investigación Marina UC, en la Cruces, para pensar cómo el Antropoceno interpela a la sociedad chilena.
    Desde el aspecto más amplio, ciencias naturales y sociales, las humanidades, las artes y el mundo espiritual, hacen un llamado a pensar en respuesta al Antropoceno. Como concepto puede ser el desafío y a la vez, la necesidad de generar un pacto que sea genuino, como un espacio para debatir y no como una categoría científica cerrada a aceptar, y menos, a padecer.
    Los que firman el manifiesto, convencidos de que el Antropoceno, en sus fundamentos más profundos, nos llama a repensar, el sentido de la humanidad y la manera en que esta se integra en la historia de la Tierra.
    1- Desafíos actuales, futuros posibles.
    2- Vivir juntos: Principios para un Pacto de Convivencia: Interdependencia, diversidad, acción situada,
    creatividad, esperanza
    3- Con los pies en la Tierra: Algunas propuestas para pensar y vivir el Antropoceno en Chile
    . Gobernanza: re-organizar la vida colectiva, un nuevo «Nosotros», refundar lo que nos une, tiempos de
    solidaridad, otra Constitución, bienes comunes, derechos de todas las especies, redefinir lo que
    entendemos por «bienes comunes», cambiar drásticamente el antropocentrismo de derecho,
    abandonar la figura de «recursos naturales». Políticas Públicas para el Antropoceno: actuar ahora, una
    nueva generación de politicas públicas y privadas, foco en justicia socio-ambiental y adaptabilidad.
    . Aprendizaje: nuevos modos de saber. Educación Ecológica, socializar tempranamente a niños y niñas
    en los desafíos planetarios, experimentalizar la escuela, ubicarnos en el tiempo de la Tierra, educación
    digna
    . Transdisciplina: expandir las formas de conocer, es hora de colaborar, arte y ciencia.
    . Espiritualidad: re-encantarnos en el mundo, actuar con y desde el cuidado, volver a lo básico «El Buen
    Vivir como guía, reconocer la sabiduría ancestral. http://www.antropoceno.co

  10. Los impactos negativos producto del cambio climático, nos mueven a hablar de una crisis ambiental, que además se suma al desafío de las sociedades a buscar el equilibrio entre desarrollo productivo y protección del medio ambiente. En este sentido, la educación ambiental puede ser un medio para formar personas que a su vez puedan influenciar buenas prácticas hacia el entorno que las rodea. No solo acciones individuales, no solo conocimiento de los daños que producen las acciones de los seres humanos en el Planeta, sino acciones colectivas que generen una transformación social.

    La Política Nacional de Educación para el Desarrollo Sustentable (PNEDS), señala que se debe “Promover la participación de niños, niñas y jóvenes en iniciativas de mejoramiento y protección de entornos locales”. Realizar, por tanto, experiencias educativas en el territorio que habitan, los lleva a aprender a valorar su espacio, conocer lo que los rodea y establecer vínculos afectivos con el área, permitiendo así el empoderamiento y fortalecimiento de la identidad local. En el territorio que nos rodea existe un patrimonio histórico, existe conocimiento y experiencia, y por lo tanto, se debe intentar conocer las características físicas, sociales, culturales y económicas con las que convivimos. Conocer, revalorar y querer el espacio donde se vive permite apropiarnos, recuperando el entorno.
    ¿Cómo lograr estas experiencias educativas?… Transformándonos en agentes de cambios. Si cada uno tomara conciencia del impacto ambiental de nuestros hábitos y adoptáramos algunas medidas muy simples pero efectivas, podríamos vivir de una manera más sustentable.
    Iniciemos cambios al interior de nuestro hogar, motivemos a amigos, vecinos, comunidad escolar. Aprendamos a escuchar a la naturaleza, a lograr un vínculo emocional con ella, a sentirnos parte y a transmitir lo que es, lo que vale y lo que lamentablemente le estamos causando. Participemos de la formación de organizaciones territoriales con enfoque al desarrollo sostenible. Promovamos la participación de los colegios en actividades ambientales, Certificación SNCAE, inclusión de talleres extraprogramáticos asociados y financiados por Ley SEP. Estimulemos la participación activa de la ciudadanía en los conflictos que impactan en su medioambiente, pero también asumiendo su vocación de transformación social.
    Howard Zinn señala: “Si la gente pudiera ver que el cambio se produce como resultado de millones de pequeñas acciones que parecen totalmente insignificantes, entonces no dudarían en realizar esos pequeños actos”.
    Algunos de los valores que Federico Velásquez, profesor español que ha escrito e investigado sobre diversos temas ambientales, considera relevantes de asociar a la educación ambiental, y que comparto plenamente son:
    1.- La austeridad, que busca que entendamos nuestras reales necesidades para de esta forma valorar los recursos que nos entrega la naturaleza. El uso eficiente y la reducción en el consumo son claves dentro del valor de la austeridad.
    2.- El respeto debe abordarse desde uno, desde uno hacía los otros y con su entorno natural. También debemos respetar y valorar todas las formas de vida que existen, es decir, respetar la biodiversidad en todas sus formas, por el solo hecho de existir.
    3.- El valor de la co-responsabilidad, hace un llamado a hacernos cargo de nuestra responsabilidad individual y colectiva, frente a la destrucción de la naturaleza, es decir, darnos cuenta de que todos tenemos la misión de enfrentar y solucionar las problemáticas ambientales.
    4.- La empatía, que pretende desarrollar en la sociedad en general un sentimiento de identificación con la naturaleza, donde nos hagamos parte del medio ambiente y dejemos de vernos como entes anexos o independientes que solo usamos el medio natural para extraer recursos.
    5.- Asimismo, la coherencia es un valor que significa entender que nuestros principios e ideas tienen una relación directa con nuestras acciones y decisiones. Es decir, lo que pensamos lo expresamos en sintonía con nuestro actuar, lo que incluye asumir sus respectivas consecuencias. Abordar este valor también implica, pasar de la información que se posee sobre la protección del medio ambiente, a un estado de reflexión sobre esta protección y culminar con acciones que sean coherentes para promover y desarrollar en la EA.
    Esta importancia valórica es la que permitiría formar ciudadanos con alto conocimiento de los problemas que les afectan, con la capacidad de analizarlos y criticarlos, y a partir de aquello, transformar la sociedad con sus acciones diarias. Este es el camino para convertirnos en una ciudadanía responsable y capacitada para la toma de decisiones en un mundo global y complejo.

    “La educación ambiental no es sólo preparar para la vida, sino educar desde la vida, desde la realidad de las personas” (María Novo, educadora ambiental española)

  11. as ciências modernas permitem a generalização do saber — e sim, do ponto de vista da universalidade, a educação ambiental tornou-se frágil, com a maioria das escolas da educação básica trabalhando com lixo, abraçando árvores ou meramente celebrando o dia do meio ambiente (5 de junho). neste sentido, uma contrapedagogia faz-se essencialmente importante. Há, todavia, uma outra educação ambiental mais política e engajada, que promove ações coletivas de transformações socioambientais. E neste sentido, talvez possa até transcender o antropoceno com olhar menos antropocêntrico, permitindo a vida em sua plenitude numa dimensão cosmocena. Muito bom texto, é uma provocação importante! PARABÉNS e abraços brasileiros
    michèle sato

  12. Al leer el artículo y tomar la invitación de preguntarnos sobre la educación ambiental, lo primero que me surge es pensar en la educación en sí misma y su calidad, derecho que la Organización de las Naciones Unidas ha invitado a tener como parte de lo que denomina los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el 2030, digo esto porque comparto que para que haya si o si desarrollo sostenible la educación que se imparte a niñas, niños y jóvenes debe ser de calidad en todos los lugares del mundo en donde está se entregue.
    Desde aquí, hablar de educación de calidad y educación ambiental va de la mano, pues, siempre la educación ha buscado no sólo entregar contenidos para quienes asisten a la escuela como estudiantes, sino que también es misión de esta el desarrollo de habilidades de cada persona y un crecimiento integral de las mismas. Hoy varias de esas habilidades están orientadas al campo de las nuevas tecnologías y el manejo es esta área, sin embargo, no podemos dejar de tener en cuenta las que son necesarias para las relaciones humanas y el desarrollo en sociedad y en un planeta que exige su cuidado, esto implican el trabajo colaborativo, creatividad y pensamiento crítico. Estas últimas deben ser fundamentales al pensar un trabajo en educación ambiental, por ejemplo en metodologías como el Aprendizaje Basado en Proyectos o Problemas (ABP):
    -Pensamiento crítico: los estudiantes observan su propio entorno o uno más amplio que presente una problemática real y ante la cual deberán conocer, investigan y ser críticos en el reconocimiento del problema, pues luego vendrá la etapa de la creatividad.
    -Creatividad: capacidad de todo ser humano que debe potenciarse desde la búsqueda de soluciones reales a problemas reales, intentar, evaluar, volver a intentarlo y volver a evaluar.
    -Trabajo colaborativo: todo lo anterior no se hace solo, se hace en equipo, trabajo entre compañeras y compañeros con los cuales se discute, investiga, trabaja, crea, evalúa, critica, prueban, aprenden y aprehenden.
    Por tanto, la educación actual, debe ser ambiental siempre, ya no podemos pensarla como dos ejes que van en paralelo o que se complementan. Hoy en la escuela y en cada espacio educativo debe estar presente como eje central el ser humano como sujeto parte de un planeta en el que interactúan con millones de especies. Esto ayudará a tomar conciencia del impacto que como humanidad y personalmente provocamos al planeta, y al mismo tiempo, de cuidado que cada uno de nosotros debe tener, así podríamos vivir la invitación de Rita Segato el “proyecto histórico de los vínculos que insta a la reciprocidad, que produce comunidad”.
    https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2015/09/la-asamblea-general-adopta-la-agenda-2030-para-el-desarrollo-sostenible/)
    http://www.educarchile.cl/ech/pro/app/detalle?ID=219621&es=219836

  13. En la actualidad las personas no tienen respeto por el medio ambiente, y el medio ambiente no cuenta con libertad, ya que en su totalidad se encuentra topado con limitaciones creadas por el ser humano, ya sean limitaciones de territorio, o su constante proclamación de los terrenos, los seres humanos modifican el medio ambiente desde su existencia, solo que la forma en la que lo modificamos es para mal, puesto a que no aportamos beneficios para el, solo lo limitamos y destruimos, la historia demuestra la cantidad de especies tanto animales como de plantas que se han perdido debido a alguna incursión o intervención del ser humano, por otro lado los animales y especies de plantas siempre han convivido de manera armónica, siempre complementando el uno al otro, Como consecuencia, tal como se reconoce en el texto del debate, se postula que nos encontramos en la era geológica del Antropoceno. Sin embargo, considero al Antropoceno .

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