Por Pedro Pablo Burbano

Profesor Asociado de la Escuela Superior de Administración Pública, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Universidad Los Libertadores.

 

América Latina debe canalizar esfuerzos para que la universidad se convierta en el eje principal del sistema de innovación nacional y regional de manera real y no ficticia. Su dinámica formativa e investigativa, para nuestro caso latino, indica que los mayores avances científicos y tecnológicos han provenido de sus claustros. Existen suficientes razones para enfatizar en este aspecto. Veamos:

 

1.- La ciencia, la tecnología y la innovación han transmutado el mundo en la medida en que la universidad y su talento humano se las ha apropiado y las ha utilizado para la transformación social y económica de la sociedad. Vehículos con mejores rendimientos, construidos con material resistente y reciclable; comunicación de manera instantánea con la mayoría de los lugares del mundo; Internet al alcance de todos y ofreciendo ofertas de conocimientos para todos los gustos e intereses; vuelos espaciales comerciales que permiten adquirir pasajes para visitar la luna y conocer el planeta tierra desde el espacio sideral; vuelos interoceánicos con todas las comodidades y con las posibilidades de conocer el mundo en ocho días y no en ochenta; nanotecnología capaz de crear escenarios inimaginados por la mente humana en todo aquello que tiene que ver con la salud y la vida; hogares modificados por automatismo, conectividad, teletrabajo, cine, videos, televisores, etc. Estas transformaciones se han logrado porque la universidad y una comunidad de científicos, interpretando necesidades académicas, sociales, económicas, empresariales, y apoyados por instituciones públicas y privadas, han emprendido acciones individuales y grupales con el fin de contribuir a mejorar las condiciones de vida de la sociedad.

 

2.- Los sistemas nacionales y regionales de innovación han sido objeto de investigaciones a nivel internacional, como una respuesta al modelo lineal de innovación, el cual hace parte del modelo interactivo de innovación, cuyos representante más visibles son: Freeman (1987), Dosi et al. (1988), Porter (1990), Lundval (1992), Nelson (1993), Edquist (1997), Koschatzky (1997). El sistema nacional de innovación podría definirse, según Freeman (1987), como: «la red de instituciones, del sector privado y público, cuyas actividades e interacciones inician, importan, modifican o divulgan nuevas tecnologías», en donde la dinámica interna y externa permite retroalimentación permanente entre las administraciones públicas, las empresas, las universidades, organismos públicos de investigación, y diversas instituciones que conforman el entorno social, económico y político (citado por Buesaet al, 2002: 70). En este arco teórico, la universidad juega un papel destacado e imprescindible para provocar innovaciones y desarrollo sostenible.

 

3.- En el sistema de innovación, las universidades y el talento humano se convierten en el eje vertebral más importante por cuanto:

 

• La universidad sustenta la sociedad del conocimiento en la medida en que forma talento humano acorde a las exigencias sociales, económicas y políticas de un mundo cada vez más globalizado y permeado por la productividad y competitividad. Así mismo, al articular la I+D+i al contexto regional, nacional e internacional y generar soluciones a los problemas que padece la sociedad, la universidad es fuente de creación, adaptación y difusión de conocimientos encarnados en diversas innovaciones.

• Los procesos de enseñanza e investigación nuclean ambientes para la innovación científica, tecnológica, social, cultural, política y económica, haciendo de su misión una realidad cambiante, adaptando sus programas académicos y de investigación a las pretensiones del mundo moderno.

• La investigación básica permea los quehaceres de la academia y la transformación social.

• Las universidades proporcionan visibilidad internacional a través de sus publicaciones, sin las cuales, varios países de América Latina quedarían excluidos de esta importante exigencia internacional. Por ejemplo, en Colombia, lo mismo que en Chile, aproximadamente el 87% de las publicaciones se deben a la universidad (Consejo de Rectores, 2008: 19).

• Facilita escenarios y crea ambientes culturales capaces de pasar del aprendizaje y formación temporales, a la formación y aprendizaje a lo largo de toda la vida.

 

4.- Por tanto, la universidad, en el contexto del sistema de innovación, se convierte en epicentro de fuerzas que confluyen con el fin de optimizar el bienestar de la sociedad. Las universidades formando, investigando e innovando; el sistema productivo e industrial brindando oportunidades de empleo, acrecentando la productividad y competitividad, como también alcanzando rendimientos financieros para sus accionistas; las administraciones publicas asumiendo el liderazgo que le corresponde en materia legislativa, política, financiera, servicios públicos e infraestructura; los organismos públicos de investigación cumpliendo labores de creación y transformación de conocimientos y apoyando los procesos productivos, sociales y económicos de la sociedad; las diversas instituciones y organizaciones asumiendo derroteros que impulsen el desarrollo sostenible local, regional y nacional; el sistema de I+D+i, al contar con la infraestructura necesaria y el talento humano suficiente, dinamizando la economía, optimizando la salud, orientando la toma de decisiones, involucrándose en los procesos de innovación que conlleven a un bienestar humano. Es decir, los sistemas de innovación y las actividades innovadoras requieren un ambiente de intercambios virtuales y físicos, encuentros de investigadores y empresarios, conocimientos científicos y tecnológicos, servicios especializados, recursos financieros y capacidad de gestión, y un Estado inmerso en este ambiente de cultura innovativa para generar todo tipo de sinergias (Heijs y Baumert, 2006: 6), papel que puede cumplir a cabalidad la universidad.

 

 


 

Referencias bibliográficas:

 

 

BUESA, M.; BAUMERT, T.; HEIJS, J.; MARTINEZ, M. (2002): Los factores determinantes de la innovación: un análisis econométrico sobre regiones españolas, Instituto de Análisis Industrial y Financiero, Universidad Complutense de Madrid, en Economía Industrial, nº 347, vol. 5, pp. 67-84.


DOSI, G., FREEMAN, C., NELSON, R.R., SILVERBERG, G., SOETE, L.L.G. (Eds.) (1988): Technical Change and Economic Theory, Londres, Pinter Publisher.


EDQUIST, C. (1997): Systems of innovation. Technologies, Institutions and Organizations, Londres.


FREEMAN, C. (1987): Technology Policy and Economic Performance: Lessons from Japan, Londres, Pinter Publisher.


HEIJS, J. y BAUMERT, T. (2006): Política regional de I+D e innovación en Alemania: lecciones para el caso Español, documento de trabajo No. 63, Edita: Instituto de Análisis Industrial y Financiero. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Campus de Somosaguas. Disponible en: http://www.ucm.es/bucm/cee/iaif


KOSCHATZKY, K. (1997): Technology Based Firms in the Innovation Process. Management, Financing and the Regional Networks, Heidelberg.


LUNDVALL, B. A. (1992): National Systems of Innovation: towards a theory ofinnovation and interactive learning, Londres, Pinter Publisher.


NELSON, R. (Ed.) (1993): National Innovation System: a Comparative Analysis, Nueva York, Oxford University Press.


PORTER, M. E. (1990): The Competitive Advantage of Nations, Londres, MacMillan.

 

 

Publicado el  16 de noviembre de 2011